Mineral de Pozos, caída y auge de un pueblo mexicano

Mineral de Pozos, caída y auge de un pueblo mexicano

Mineral de Pozos es el curioso nombre de una localidad mexicana situada a 59 kilómetros al noreste de San Miguel de Allende, ciudad del estado de Guanajuato declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El pueblo tiene una historia que la asemeja a eso que en el ambiente futbolístico español llamamos un equipo «ascensor» para referirnos a aquel que se mueve cada temporada entre ascensos y descensos de categoría; en este caso serían auges y decadencias.

¿Por qué? Porque Mineral de Pozos, como indica su nombre, fue un lugar fundado en 1576 por la existencia de un importante yacimiento de plata que originó una intensa actividad minera que, sin embargo, decayó a principios del siglo XIX por la inactividad y la marcha de capitales derivadas del proceso de independencia mexicano. Pero después se retomó y llegó a su apogeo en la segunda mitad de la centuria. Fue entonces cuando los avances tecnológicos y las inversiones permitieron la apertura de centenares de minas, convirtiendo el pequeño pueblo en una pujante ciudad de 80.000 habitantes que incluso llegó a trocar su nombre por el de Ciudad Porfirio Díaz.

Y como suele pasar, una vez que se llega a lo más alto sólo queda bajar. Ya entrado el siglo XX, una serie de accidentes y la coyuntura histórica cambiaron completamente el panorama. La Revolución, con la nacionalización de las minas, supuso la primera estocada porque además se inundaron al perforarse por error un acuífero subterráneo, cerrándose definitivamente en 1927. Luego, la Guerra Cristera terminó por despoblar la zona, de manera que en los años cincuenta ya sólo quedaban unos cientos de vecinos.

Así, languideciendo, permaneció varias décadas como pueblo fantasma hasta que no hace mucho llegó el turismo insuflando una bocanada de oxígeno en forma de hoteles de lujo, tiendas de artesanía, restaurantes y centros culturales. Incluso James Bond vivió allí una de sus aventuras, entre otras películas que usaron Mineral de Pozos como escenario.

Y es que desde su catalogación como Tesoro Histórico Nacional en 1982 por el presidente López Portillo, recientemente reforzada por la inclusión en el programa federal Pueblo Mágico en 2012, Mineral de Pozos ha recuperado población (ahora tiene varios millares de vecinos) y ofrece al visitante algunos sitios de interés.

Por ejemplo, el Museo de Instrumentos Prehispánicos, donde los luthiers locales exhiben reconstrucciones de atecocolis (trompetas), cuicátls (xilófonos) o teponaxtlis (tambores). Pero, sobre todo, están las viejas minas, de las que hay que destacar la Hacienda de Santa Brígida, construida por los jesuitas, con galerías de 400 metros, 3 peculiares chimeneas piramidales de piedra y un hospital, o la de los Cinco Señores, que es visitable.

Mineral de Pozos entra así en un nuevo ciclo que se espera suponga un nuevo auge, aún cuando corren rumores de que empresas extranjeras planean explotar yacimientos que presuntamente todavía quedan bajo tierra.

Foto: gtoexperience en Flickr