Airborne, energía eólica con una turbina hinchable


Una de las pegas que se les suelen poner a los parque eólicos es que afean el paisaje y producen mucho ruido. Pero ¿qué pasaría si esas gigantescas turbinas que, en efecto, cubren el horizonte, no necesitaran sus enormes fustes? El impacto visual disminuiría, evidentemente. Pero vamos un paso más allá: ¿y si ni siquiera estuvieran en tierra?

Todas estas preguntas no obedecen a una mera hipótesis. Ya existe un proyecto que podría poner fin a los parques eólicos sin renunciar a los beneficios de la energía limpia que producen: una turbina llamada Airbone Wind Turbine que se aloja en una estructura anular hinchable y se eleva en el aire, quedando suspendida a 350 metros de altitud o más. A esas cotas los vientos son más fuertes, por lo que la potencia energética conseguida también será mayor (el doble, se calcula).

Unos cables conectarán el Airbone con tierra, transportando la electricidad generada a un vehículo que lo mismo sirve para almacenarla que para trasladar a esta especie de globo. Porque, de hecho, el proceso de instalación es similar al de un aerostato o más concretamente, un dirigible: sólo hay que introducir helio para inflar la envoltura neumática que recubre un armazón y dejar que flote; nada de grúas, ni de costosas obras de construcción.

Con el el Airbone todo parecen ventajas: soporta vientos cinco veces más fuertes que los que hay en tierra, carece de impacto ambiental, es silencioso, su mantenimiento resulta mínimo y puede reducir el coste de energía en un 65% respecto a una torre eólica, ya que no necesita generador diésel. Este invento, desarrollado por ingenieros de Altaeros Energies, una empresa salida del MIT (Massachusetts Institut of Tecnology), ya cuenta con un prototipo desde principios de año y prepara su comercialización.