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Nueve elefantes viajan en avión de Namibia a México


El título de arriba sólo es una pequeña broma, evidentemente: los elefantes no se colaron como polizones ni, menos aún, sacaron billete en Business. Fue un avión de LAN Cargo, la división de transportes de la aerolínea chilena homónima, al que trasladó a 9 ejemplares de paquidermo desde su tierra natal en Namibia a México.

El objetivo era incorporarlos al Africam Safari de Toluca (Puebla), un parque zoológico al aire libre con 25 años de experiencia y dirigido por Frank Carlos Camacho que decidió acogerlos porque estos animales, huérfanos y sin posibilidades de sobrevivir en libertad, estaban albergados en un coto de caza y su dueño no podía protegerlos mucho tiempo más por falta de espacio y condiciones adecuadas. De hecho el ejecutivo africano había decidido sacrificarlos cuando Camacho se enteró y propuso adoptarlos.

Así que, con el visto bueno del gobierno namibio, se puso en marcha una operación que se iba a convertir en la más compleja de LAN con animales en su historia. Y eso que ya tenía experiencia, pues ya transportó todo tipo de fauna, doméstica y salvaje, grande y pequeña, de tierra, mar (delfines) y aire (abejas). Pero 9 elefantes suponían un reto mayor por el peso y la especial sensibilidad de esta especie.

Para ello se utilizó un Boeing 777 de transporte que tiene capacidad para 104 toneladas de peso y una autonomía a carga máxima de 9.045 kilómetros. Los proboscidios no fueron sedados sino que cruzaron el Atlántico despiertos, en contenedores y acompañados de expertos veterinarios que ya los conocían desde antes, algo fundamental para que viajaran tranquilos. A bordo iba también un equipo de National Geographic documentando la aventura.

Tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de México, después de un trayecto de 40 horas en el que por falta de permisos hubo que pasar por Frankfurt, Viracopos (Brasil) y Santiago de Chile, la singular mercancía pasó a ser responsabilidad de MAS AIR, aerolínea mexicana socia comercial de LAN, que la trasladó por tierra a su destino. Ahora toca pasar una cuarentena y adaptarse al nuevo hábitat, que es muy similar al que dejaron atrás por lo que se cree que en menos de 2 meses lo habrán conseguido.