Más polémica animal: el gato-helicóptero

Más polémica animal gato helicóptero

A propósito del post del otro día sobre la polémica respecto a la interacción entre humanos y animales, acabo de descubrir que el artista holandés Bart Jansen acaba de darle otra vuelta de tuerca al asunto con su última y surrealista creación.

Jansen ha levantado bastante revuelo entre los grupos de defensores de los derechos de los animales, como PETA, al utilizar el cadáver de su mascota, un gato, para formar una especie de vehículo aéreo, un pequeño helicóptero de cuatro hélices, una por extremidad, que funciona realmente y se maneja por radio control como un juguete.

El minino murió atropellado y su dueño decidió rendirle un homenaje especial convirtiéndolo en un tetrarrotor que él ha bautizado Orvillecopter; no le falta al tipo cierto humor negro, puesto que el gato se llamaba Orville, como uno de los hermanos Wright. Y para seguir demostrando su alegre mentalidad, lo describe como «medio gato, medio máquina», igual que Robocop pero en versión felina.

Para construir el Orvillecopter, Jansen necesitó la ayuda de un experto aeromodelista, Arjen Beltman, encargado de aplicarle materiales ligeros que le proporcionaran estabilidad para que los vuelos fueran dignos de recibir tal nombre. Ahora exponen su obra en la St. Art Gallery de Ámsterdam como parte de un festival de arte denominado Kunstrai. Y ojo, que la pieza está tasada en 100.000 euros.

Como cabía imaginar, el buzón del artista no tardó en llenarse de cartas de protesta e indignación en las que los calificativos de «enfermo» o «pervertido» eran los más suaves. Siempre irónico, a los amantes de los gatos Jansen les dice que ahora Orville puede volar con las aves y añade «¡Oh, cómo le gustaban los pájaros!»