Lagunas de Ruidera: leyendas, literatura y cine

Lagunas de Ruidera: leyendas, literatura y cine

Foto: Jesús Pérez Pacheco en Flickr

Supongo que todo el mundo ha oído hablar de Merlín, el mago que aparece en los mitos artúricos sirviendo de puente entre los cultos ancestrales de los druidas y la expansión del cristianismo primitivo por Inglaterra. Lo que puede resultar una sorpresa para muchos es descubrir que en España también hay una tradición merliniana en la que el personaje protagoniza varias historias.

De hecho, basta leer el Quijote para comprobarlo. Los capítulos XXII y XXIII de su segunda parte narran el episodio de la Cueva de Montesinos, donde Merlín es protagonista: su característico carácter caprichoso y temperamental le lleva a transformar a una dama y sus siete hijas y sobrinas en lagunas; otra versión dice que eran sus hijas, que le habían ganado una partida. En cualquier caso pasaron a ser agua.

Textualmente: «Ruidera y sus hijas y sobrinas, las cuales llorando, por compasión que debió de tener Merlín dellas, las convirtió en otras tantas lagunas, que ahora en el mundo de los vivos y en la provincia de La Mancha las llaman las lagunas de Ruidera; las siete son de los reyes de España, y las dos sobrinas, de los caballeros de una orden santísima que llaman de San Juan».

Así que ese espléndido paraje manchego, el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, considerado uno de los espacios naturales húmedos más bellos del país, viene definido por este bello origen literario que pretendía explicar la existencia de quince lagunas extendidas a lo largo de veinticinco kilómetros del río Pinillo (Guadiana Viejo) y conectadas por saltos de agua formados por barreras tobáceas.

O sea, que en realidad no son lagunas propiamente dichas sino estanques fluviales. Eso sí, cada uno con su gracioso nombre: Cenagosa, Coladilla, Salvadora, Redondilla, Blanca… Y rodeadas de encinas, olmos, álamos y matorral que albergan una fauna variada de la que destacan, evidentemente, las múltiples especies de aves acuáticas.

En el entorno se puede visitar la localidad de Ossa de Montiel, además de dos lugares de referencia literaria: la Cueva de Montesinos (la citada en el Quijote) y las ruinas del Castillo de Rochafrida, escenario de varios romances medievales. No muy lejos queda otro castillo, el de Peñarroya, éste entero, y al lado la Casa de Medrano en cuyos sótanos estuvo encarcelado Cervantes y donde empezó a escribir su obra maestra; es Monumento Histórico Artístico y aún se puede visitar el calabozo.

Por cierto, seguramente no había exteriores más adecuados y por eso en este parque se rodó la película Miguel y William, sobre un hipotético encuentro entre el escritor español con Shakespeare. Y, para más datos, también en El capitán Trueno se pueden descubrir esos paisajes.