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El asombroso Museo de Historia Natural La Specola, de Florencia


Además de todas las maravillas monumentales que atesora Florencia, desde la Piazza del Duomo a la Academia, pasando por la Galería degli Ufizzi, el Puente o cualquiera de los múltiples palacios renacentistas y barrocos, la ciudad tiene otros rincones menos populares pero, en otro orden, igualmente curiosos e interesantes. Uno de ellos es el Museo de Historia Natural, comúnmente conocido como La Specola.

Está en el número 17 de la Vía Romana, albergado en el Palazzo Torrigiani desde su creación en el siglo XVIII. El edificio corresponde a lo que antaño era el palacete Bini, hoy muy reformado y casi irreconocible, a donde el gran duque Pietro Leopoldo de Habsburgo y Lorena decidió trasladar las colecciones naturales de la Academia del Cimento que antes se guardaban en los Ufizzi.

Era 1775 y el hecho de que en lo alto se instalara un observatorio astronómico poco después le dio el apelativo de Specola (en referencia a la torre rematada en cúpula). Las mencionadas colecciones eran de zoología y anatomía, repartiéndose por 34 salas a las que hay que sumar otra dedicada exclusivamente a esqueletos animales y humanos. La primera reúne ejemplares variados de reptiles, aves, anfibios, peces, aves y mamíferos, figurando entre ellos ejemplares exóticos y fósiles.

La segunda es la que ha dado renombre al lugar por las reproducciones de cuerpos diseccionados y miembros humanos -hay más de un millar de moldes- que, pese a su extremo realismo, son de cera; al cambio vienen a ser como lo que hoy hace Von Hagens con sus plastinaciones, sólo que éste usa cadáveres de verdad. Hay una pequeña e insólita sección especial, cuya autoría corresponde al maestro Giulio Gaetano Zumbo, dedicada a recrear escenas de epidemias y que tuvieron que ser restauradas al resultar dañadas por las inundaciones.

Por último hay que destacar la llamada Tribuna de Galileo, una estancia neoclásica de la primera planta diseñada por Giuseppe Martelli y dedicada al famoso astrónomo. Cubierta con cúpula decorada al fresco, está decorada con bustos de científicos de época y de sus mecenas, los Médici tardíos, y sólo abre en ocasiones especiales. Si quieren visitarla hay posibilidad de adquirir billetes de avión desde varios aeropuertos españoles.

Foto: Lucarelli en Wikimedia