Al verlo repetido en tantos sitios casi parece un tópico, pero la Toscana es una región especialmente atractiva en primavera, cuando la vegetación se tiñe de colores por el florecimiento y el sol baña las copas de los árboles. Y si, encima. el Hombre ha aportado su toque artístico a nadie debe extrañar que el tópico se haga realidad.

Uno de los lugares más originales y bellos de esta región es el pueblo de San Gimignano, famoso por sus torreones. Al clásico campanile de la iglesia, se le suman otras 15 altas torres confiriéndole un perfil que asemeja, en cierta manera, al de Nueva York o cualquier otra ciudad surcada por rascacielos. Sólo que no se trata de eso, claro.

Los torreones de San Gimignano son de piedra, ya tienen varios siglos y brotan hacia el cielo en medio de un laberinto de callejuelas peatonales de sabor medieval, a lo largo de las cuales se suceden puertas monumentales, iglesias, tiendas de regalos, delicias gastronómicas, restaurantes y algún que otro museo original (recomendables el de la tortura y el Cívico).

También -y oportunamente señalizados- puntos de observación panorámica que permiten ver los valles y montes circundantes desde balconadas en la vieja muralla, pues el pueblo fue construido en lo alto de una colina.

San Gimignano llegó a tener 72 torres, erigidas por las familias locales más poderosas en una competición de soberbia por ver quién poseía la más alta (es la llamada Rocca y mide 258 metros), pero se fueron desplomando por los terremotos.

No obstante, aún se alza una quincena que presenta un aspecto bastante similar: todas son de planta cuadrangular y aspecto sobrio, prácticamente desprovistas de decoración.

Aparte de los citados museos y el paseo por las calles, relativamente tranquilas y alejadas del agobio de otros sitios turísticos de Italia (salvo en verano, quizá) son interesantes la Colegiata y la iglesia de San Agustín. La primera, románica (siglo XI), fue catedral; la segunda, gótica (se consagró en 1298) tiene un recoleto claustro y frescos de Pollaiolo.

Visita, pues, absolutamente recomendable que se puede hacer de paso hacia otros lugares de la zona, como Siena, Asís o Castelvecchio, pues se ve sobradamente en un par de horas. Y es Patrimonio de la Humanidad desde 1990.

Foto: Meho29 en Wikimedia


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