El barco fantasma japonés que llegó a América

Barco fantasma japonés América

Es curioso, a veces la Naturaleza puede llegar a atentar contra sí misma. Es evidente que el tsunami que arrasó la costa este de Japón el 11 de marzo de 2011 machacó fundamentalmente al ser humano y su hábitat, pero también estuvo a punto de cargarse el reactor nuclear de Fukushima, con el consiguiente impacto ecológico que ello hubiera ocasionado. Sin embargo, la intención de este post no va en ese sentido.

Ni siquiera viendo las imágenes de las olas gigantes penetrando tierra adentro y llevándose por delante todo lo que encontraban, o el paisaje desolador una vez que bajaron las aguas, es fácil imaginar el grado de destrucción causado. De hecho, hay un dato que refleja muy bien ese daño autoinfringido por la Tierra: la Universidad de Hawai ha calculado que el suceso generó 25 millones de toneladas de escombros, de los que aproximadamente 4 acabaron mar adentro.

Pues bien, entre esos restos figuraba un barco de pesca nipón que fue descubierto hace unos meses a la deriva cerca de la costa oeste de Canadá. Por supuesto, sin tripulación, maltrecho, herrumbroso, destilando óxido por la borda; un verdadero buque fantasma de 65 metros de eslora que en sus buenos tiempos se dedicaba a la captura del calamar hasta que la fuerza del maremoto lo arrancó del puerto del Hachinohoe. No llevaba carga porque, paradójicamente, estaba esperando el desguace.

Se llamaba Ryon-Un Maru y hablo en pasado porque ahora ya descansa en el fondo del océano a 1.850 metros de profundidad: el guardacostas estadounidense Anacapa lo hundió el pasado viernes a 180 kilómetros de Alaska con dos cargas explosivas, dado el peligro que su falta de control suponía para la navegación.