Abejas para alejar a los elefantes de los cultivos en África

Imagen: Patricio Sánchez en Pixabay

El elefante es el animal terrestre más grande del mundo y ese tamaño le garantiza estar a salvo de depredadores, salvo cuando éstos llevan una escopeta y desean quedarse con sus colmillos. Sin embargo, desde que el Hombre se hizo sedentario y agricultor los conflictos menudean entre ambas especies. Especialmente ahora, que los espacios vírgenes van reduciéndose cada vez más y los animales empiezan a quedarse sin espacio vital.

Por eso, de un tiempo a esta parte, surgieron graves problemas de convivencia en aquellos lugares donde los dominios de unos lindan con los de otros. Y lo grave es que las poblaciones de elefantes no están tan boyantes como para quedarse cruzado de brazos cuando los campesinos los matan porque destrozan sus cultivos.

Pero este verano se encontró una solución. Lucy King, zoóloga de la Universidad de Oxford y nacida en África, buena conocedora del asunto pues, decidió probar un método experimental para alejar a los paquidermos de los campos. Tras un tiempo de estudios e investigaciones ayudada por la ONG Save The Elephants, llegó a la conclusión de que, después de todo, el elefante sí teme a un adversario. Sólo que éste no se le opone precisamente en tamaño.

Se trata de las abejas, que ni siquiera necesitan picarle para provocar el pánico en un coloso que normalmente permanece impasible ante los mismísimos leones. El simple zumbido de un enjambre basta para que al paquidermo le entre miedo y huya; es más, con gestos evidentes de nerviosismo (sacudidas de cabeza y barritando) avisa a sus compañeros del peligro para alejarse.

Lucy experimentó con grabaciones de esos zumbidos y, emitidos a su frecuencia correcta, bastan para asustar a los elefantes. Entonces tuvo la idea de colocar colmenas en las zonas de cultivo, concretamente, repartió 34 panales por el perímetro de una finca y el resultado fue espectacular: cuando una manada de proboscidios se acercaba y detectaba a los insectos daba media vuelta apresuradamente.

De momento la solución parece satisfactoria para todos: los elefantes evitan los campos cultivados, las abejas hacen su vida habitual vigilando sin saberlo, los campesinos salvan sus cosechas y obtienen miel de paso, y Lucy se llevó el premio PNUMA al Medio ambiente que otorga Naciones Unidas.