Las Cuevas del rey Marcos, en Guatemala

Imagen: Grutas del Rey Marcos

Como ya dije en alguna ocasión, Guatemala parece apostar por el turismo. Aún no ha alcanzado ese nivel de visitas masivas, especialmente desde Europa, pero empiezan a sonar algunos de sus rincones más atractivos. Uno de ellos se encuentra en el departamento de Alta Verapaz, al norte del país, a unos 200 kilómetros de la capital: las Cuevas del rey Marcos.

Se trata de un sistema de grutas excavado por la acción cárstica, que ha dado lugar a una serie de formaciones rocosas peculiares, aparte de las habituales estalactitas y estalagmitas. La caverna está en un cerro -a 6 kilómetros de San Juan Chamelco- sobre el que circulan leyendas ancestrales que atribuyen al sitio el origen de los pobladores del entorno. El hecho de que se encontraran allí cerámicas precolombinas de pie a pensar que era una especie de santuario, de ahí los mitos. De hecho, en el interior de la gruta hay una amplia sala abovedada denominada así.

Las Cuevas del rey Marcos se visitan desde hace relativamente poco: 1999. Fueron descubiertas casualmente por Óscar e Iván Fernández, padre e hijo, cuando revisaban ese terreno de su propiedad para comprobar los daños tras un huracán. Poco después las abrieron al público y ellos mismos guían los tours por el interior, que duran una hora (para espeleólogos hay visitas más largas y complejas) e incluyen en el precio de la entrada el equipo necesario: linterna, casco y botas de goma (hay zonas semiinundadas).

Durante ese tiempo se van viendo las caprichosas formas pétreas, convenientemente bautizadas como es habitual: la Copa del Mundo, la Torre de Pisa, la Virgen de la Piedad… En el mencionado Santuario incluso se hace un alto y se apagan las luces para percibir la «energía» del lugar o rezar una oración.

Y al salir es recomendable acercarse hasta el vecino balneario Cecilinda para disfrutar de las cascadas y pozas de agua torrencial del río o darse un baño de barro. Otras posibilidades son hacer establecerse en el camping y hacer senderismo, remo, pesca o bicicross. Y quien prefiera insistir con el tema, hay otras cuevas en la región, como las de Lanquin o Candelaria.