El fantástico Parque de Esculturas Veijo Rönkkönen, en Finlandia

Fantástico Parque Esculturas Veijo Rönkkönen finlandia

En cierto modo, Veijo Rönkkönen fue a la escultura lo que Salinger a la escritura o Van Gogh a la pintura. Del primero imitó su misantropía, su retiro del mundo para refugiarse en una cabaña del bosque de Parikka, en su Finlandia natal pero a un kilómetro escaso de la frontera con Rusia; al pintor se parece en el hecho de no haber vendido jamás una obra (vale, Van Gogh le colocó una a su hermano Theo), aunque con la diferencia de que Veijo lo hizo deliberadamente.

Y más de uno se estará preguntando quién demonios es Veijo Rönkkönen. En primer lugar, aclarar que no es sino era, pues falleció en 2010. Luego decir que se trató de un peculiar escultor finlandés del que es casi imposible conseguir información porque permaneció en el anonimato hasta hace relativamente poco, ya que se negaba a vender sus estatuas; tenía que consultárselo a ellas antes, decía.

El caso es que desde sus comienzos en 1961 llegó a acumular medio millar de obras, hechas de cemento policromado que, eso sí, permitía visitar en los 6.000 metros cuadrados de jardín alrededor de su casa, una típica cabaña escandinava pintada de rojo y rodeada de abetos; pero no explotó comercialmente su arte jamás. Luego, su pequeño feudo fue descubierto por la Oficina de Turismo, que le convenció para convertir el jardín en el Parque de Escultura Veijo Rönkkönen, actualmente uno de los lugares más insólitos y visitados del este del país. Eso sí, puso la condición de que la entrada fuera gratis.

Y así, un turista se encontrará 450 piezas, casi la mitad representándose a sí mismo haciendo ejercicio y el resto muy variadas, humanas, animales y abstractas, de todas las razas y épocas, del mundo real y de la mitología finlandesa. Algunas resultan bastante siniestras porque les incorporó una dentadura postiza y un altavoz interior con efectos de sonido. El caso es que el recorrido se vuelve mágico, fantástico. Y, por expreso deseo del autor, sólo hay que firmar en el libro de visitas.