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Restos romanos en Cantabria


Los antiguos cántabros supusieron un claro desafío para el Imperio Romano, se trataba de un pueblo rudo, orgulloso y poco dispuesto a sucumbir ante el invasor. Tras años de luchas el poder de Roma se impuso, sin embargo, muchos de aquellos cántabros encontraron preferible el suicidio antes que el yugo imperial. Unos dos mil años después de aquellos tiempos de guerras y conquistas es posible visitar las numerosas ruinas y restos romanos que encontramos en Cantabria para de alguna forma rememorar épocas ya lejanas.

A pocos kilómetros de Reinosa, al sur de Cantabria y junto al embalse del Ebro, se conservan las ruinas de la que fuera ciudad romana de Julióbriga. El yacimiento arqueológico descubre cimientos y pequeños muros, junto a columnas de casas señoriales, residencias humildes o pertenecientes al antiguo foro de la ciudad. Pero para comprender lo que fue aquel asentamiento merece la pena visitar la Domus, el museo en el que de forma muy gráfica se narra la historia de la romanización de la comarca, se exponen los restos de vasijas y útiles de la vida cotidiana rescatados de entre las ruinas y se recrean las diferentes estancias que componían una casa romana cualquiera de Julióbriga.

Resulta llamativo imaginarse a emperadores como Augusto implicados en la conquista de unas tierras tan lejanas en aquellos días de la metrópoli. La entrada cuesta 3 Euros y permite la entrada a tres diferentes museos. El comentado Museo Domus de Julióbriga, el Arqueositio Cántabro-Romano de Camesa Rebolledo, donde encontraremos los restos de otra villa romana y sus termas junto a una necrópolis visigoda, y por último el Centro de Interpretación del Románico en Villacantid, que aunque poco tenga que ver con la época del Imperio Romano está incluido en la entrada . Los tres lugares se hayan a pocos kilómetros de distancia y podemos visitarlos durante el mes siguiente a la adquisición de la entrada.

Y si nos quedamos con ganas de mas historia podemos realizar la interesante ruta de la Calzada Romana desde Pesquera, donde además podremos visitar el Área de Interpretación de la Calzada Romana, hasta Bárcena de Pie de Concha. Un recorrido de unos 7 kilómetros que nos llevará cerca de tres horas, entre bosques inundados de color y pisando las mismas piedras que hace dos mil años observaron el paso de las legiones romanas con sus llamativos estandartes y orgulloso paso militar. Todo un espectáculo de naturaleza e historia para disfrutar de los sencillos y fantásticos destinos que nos aguardan en el norte de España.