Vasa: del fondo del mar al museo

Vasa: del fondo del mar al museo

Vasa fondo mar museo

Imagínense el espectáculo. El rey Carlos Adolfo II de Suecia se desplaza al puerto de Estocolmo, cuyos malecones están también abarrotados de gente entusiasmada y banderas ondeantes para asistir al viaje inaugural de la joya de la armada sueca: el Vasa, buque que será el primero de una serie de cuatro, uno de ellos gemelos suyo, el Tre Konor. Vasa era el apellido de la dinastía real.

Construido por Henrik Hubertsson ha sido dotado de tres cubiertas en lugar de las dos habituales por deseo del monarca, que pretende poner fin a la rivalidad con Polonia por el dominio del Báltico. El resultado es un imponente navío de 70 metros de eslora que lleva 64 cañones de bronce y una tripulación de 130 marinos más 300 soldados y que, tras levar anclas, navega por la rada mientras va desplegando su velamen y disparando andanadas de saludo.

Aún no ha salido del puerto cuando un golpe de viento lo escora violentamente. El buque recupera la verticalidad con dificultades pero un segundo golpe lo vuelve a escorar, permitiendo que el agua penetre masivamente por las portas abiertas de la cubierta inferior. En pocos minutos, el Vasa se hunde ante el estupor de todos los presentes, arrastrando a 30 personas con él. Es el año 1628.

La comisión de investigación estimó que su centro de gravedad estaba demasiado alto debido a la cubierta extra, pero como había sido el propio Gustavo Adolfo el que la pidió no se exigieron responsabilidades. Además, dada la escasa profundidad a que se encontraba el barco -aún sobresalían los mástiles sobre la superficie-, a lo largo de los años siguientes se pudo rescatar buena parte de los tesoros que llevaba, fundamentalmente los cañones.

Lo mejor vino en 1961. Los avances tecnológicos permitieron localizar el pecio con exactitud y descubrir que se conservaba el 98% de la estructura en buen estado gracias a que las frías aguas del norte impiden la profileración de moluscos xilófagos. Esos mismos avances hicieron posible reflotar el casco y darle un tratamiento para su conservación, trasladándolo luego a tierra. Allí fue restaurándose poco a poco en un pabellón que se construyó a su alrededor: lo que hoy es el Museo Vasa, el lugar de Suecia más visitado por los turistas.

Y no es para menos. El Vasa es un auténtico espectáculo, decorado con 700 esculturas y un espejo de popa que parece la portada de una catedral. Vale las 110 coronas de la entrada (estudiantes 80 y menores de edad gratis). Busquen vuelos low cost a Suecia para visitarlo.