Sharm el-Sheikh

Sharm el-Sheikh

Aunque a alguno le resulte sorprendente, Egipto también es un destino playero muy frecuentado. Para ello hay que desplazarse al extremo sur de la Península del Sinaí, donde se ubican varios centros vacacionales a base de resorts, hoteles de lujo, discotecas, casinos que ofrecen al cliente una variada gama de actividades y la garantía del buen tiempo (con una humedad algo agobiante, eso sí).

Son sitios como Hurghada o Sharm el-Sheikh, que han pasado de ser pequeños pueblos pesqueros o bases de la armada egipcia a núcleos turísticos de primer orden. Sin ir más lejos, al segundo se retiró Mubarak cuando le echaron del poder hace un año. Y eso que el lugar ha pasado por momentos difíciles, como su conquista por el ejército israelí (en realidad toda la península, que devolvió en 1982 por los Acuerdos de Camp David) o el atentado de los Hermanos Musulmanes en 2005.

Ahora los turistas buscan la placidez de sus tres regiones: la Bahía de Na’ama (donde se erigió el primer hotel), los acantilados de Ras Um Sid (bajo los que crecen arrecifes de coral) y Sharm el Maya (zona de playas con palmeras). También es un sitio especialmente cotizado por submarinistas, dicen que el mejor del mundo, para ver fondos marinos, practicar pesca subacuática y bucear entre pecios, tiburones y peces en medio de una sinfonía de colores. Además es relativamente fácil sacarse el título de buceo.

Y quien se canse de tomar el sol o bañarse en el Mar Rojo puede contratar una excursión hacia el interior de la península para ver el Monasterio de Santa Catalina, donde la tradición sitúa la zarza ardiendo que vio Moisés, o para subir al Monte Sinaí, donde Dios le entregó los Diez Mandamiento. Esta ascensión, por cierto, se hace de noche para librarse del calor del desierto y poder ver el amanecer desde la cima; es muy fácil pero quien no aguante puede hacerla en camello. Si quieren vivir la experiencia pueden buscar vuelos baratos a Egipto.

Foto: wikipedia