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El aeropuerto de Roma expone las máquinas voladoras de Leonardo


Si hay alguien que encarna a la perfección el concepto de Hombre del Renacimiento, sabia combinación de arte, humanismo, ciencia y filosofía, es Leonardo da Vinci. El maestro florentino ha pasado a la posteridad por legarnos obras maestras de la pintura y el dibujo como la Última Cena o la Gioconda, detallados estudios de anatomía, tratados científicos, curiosas fábulas literarias y una considerable lista de inventos.

Algunos de estos últimos son una máquina que hace batir un ala a golpe de palanca, el primer planeador y el primer ala delta, el tornillo aéreo de funcionamiento desconocido… Artilugios imaginados y diseñados por él en el siglo XV para intentar conseguir que el Hombre conquistara aquel elemento para el que no ha sido dotado por la Naturaleza: el cielo, poder volar.

Ahora, hasta el 12 de abril, el aeropuerto romano de Fiumicino expone 21 de esos ingenios construidos a partir de los bocetos de Leonardo utilizando materiales propios de la época (tela, papel, madera, cuerdas) y a escala real. Se han colocado en la Terminal 1 para conmemorar el medio siglo de la creación del complejo que, por cierto, se llama Leonardo da Vinci.

Dicen los expertos que algunas de esas máquinas hubieran podido funcionar de no ser por su exceso de peso pero con los materiales ultraligeros que hay ahora sí lo harían. Es decir, que conceptualmente están bien pensadas; simplemente se adelantaron a su tiempo.

Pero los amantes de las curiosidades también podrán disfrutar del Luccano, un cuadro descubierto en Lucania (de ahí el nombre) hace un par de años y que se considera un retrato inédito de Leonardo.