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Los colores de Ibarrola: el bosque de Oma


Cuando uno da un paseo por el bosque lo normal es que perciba, fundamentalmente, el verde de los árboles, el azul del cielo y los tonos marrones de los troncos. Pero si se trata del Bosque de Oma, en la Reserva Natural de Urdaibai (Vizcaya), la gama cromática no sólo se multiplica sino que se combina de una forma visualmente impactante.

Ello se debe a que medio millar de sus pinos han sido decorados por el artista Agustín Ibarrola para formar una especie de bosque mágico en el que figuras geométricas, animales y antropomórficas de vivo cromatismo se incorporan al paisaje plasmadas en la madera. Algunas se pueden contemplar por sí mismas pero otras deben verse desde determinada posición (hay marcas en el suelo para ello) porque se interrelacionan entre sí.

Ibarrola, que eligió este lugar porque lo conoce muy bien al vivir cerca, realizó este trabajo personalmente entre 1982 y 1991, armado con brochas y una escalera artesanal siguiendo el estilo conocido como Land art. Siete años después el deterioro hizo que fuera necesario repintarlo todo, labor llevada a cabo por alumnos de Bellas Artes.

Siguiendo la carretera Guernika-Arteaga hay que coger un desvío hacia las Cuevas de Santimamiñe (ahora cerradas) poco antes de Kortezubi. Al llegar al restaurante Lezika sólo se puede seguir a pie, 40 minutos hasta el bosque. Miércoles y domingos hay visitas guiadas (a las 11:30 y 17:00) por 3 euros. Duran algo menos de 2 horas pero la experiencia es fascinante. Hay muchos vuelos económicos a Bilbao que nos permitirán disfrutar esta magnífica experiencia.

Foto: jsanchezes en wikimedia