Cuando los Montgolfier hicieron volar una oveja, el primer animal sin alas que surcó los cielos

Ilustración del vuelo del 19 de septiembre de 1783 / foto dominio público en Wikimedia Commons

El primer ser vivo que voló sin tener alas ni dotación genética para ello fue una oveja. Ocurrió un día como hoy, 19 de septiembre, pero del año 1783 y lo hizo acompañada de un pato y un gallo que, irónicamente, sí tienen alas aunque en esa ocasión no tuvieron necesidad de utilizarlas. Y no pudieron disfrutar de un paisaje más espléndido: los jardines del Palacio de Versalles.

Evidentemente, me estoy refiriendo al primer globo que los hermanos Montgolfier elevaron con seres vivos a bordo. Lo hicieron ante el rey Luis XVI, el mismo que perdería la cabeza en la guillotina pocos años después, para comprobar el efecto que producía en los animales el viajar por el aire; ninguno, claro, porque sólo estuvieron 10 minutos allá arriba a menos de 2.000 metros de altura y recorriendo un par de kilómetros. Y encima el aterrizaje fue muy suave.

Los Montgolfier subiendo los animales al globo, mural de George Snow Hill en Tampa, Florida / foto Beyond My Ken en Wikimedia Commons

Joseph Michel y Jacques-Etienne eran dos de los 16 hijos de un industrial papelero de Annonay: ambos cayeron en la cuenta de que los papeles se elevaban si se ponían sobre el calor del fuego, por lo cual se dedicaron a investigar el fenómeno ideando los primeros globos aerostáticos. Probaron con varios materiales incorporando una barquilla con un horno de leña a un globo de seda en diciembre de 1782. El inventó alcanzó 250 metros de altitud.

El éxito absoluto llegaría sólo 2 meses después del experimento de Versalles, cuando su invento, al que entonces se conocía como montgolfiera, hizo volar por primera vez a seres humanos: 25 minutos en el aire durante los que el aparato recorrió 9 kilómetros a una altitud media de 100 metros. Se abría el camino a una nueva era en el transporte.