La Montaña de Libros holandesa

Estamos acostumbrados a que las bibliotecas públicas almacenen sus libros en estanterías colocadas en paralelo de manera que uno se guíe por la letra correspondiente a cada pasillo. Pero eso requiere, entre otras cosas, una superficie amplia no sólo para distribuir esos estantes sino también para futuras ampliaciones. La pregunta que puede surgir entonces es ¿por qué no crecer hacia arriba?

Montaña Libros holandesa

Ésa es la idea desarrollada por un estudio de arquitectura holandés, el MVRDV, para la ciudad de Spijkenisse, en realidad un suburbio de Rotterdam. Por fuera el edificio adopta la forma básica de las granjas de los Países Bajos, con sus grandes tejados y paredes de madera, sólo que en esta ocasión forma una especie de campana de cristal que permite el paso de luz natural, así como la posibilidad de ventilación (se abre).

Pero la verdadera gracia del lugar está en el interior. Las estanterías ocupan 10.000 metros cuadrados pero no se colocan en superficie sino formando lo que llaman la Montaña de Libros, una serie de terrazas superpuestas a las que se accede por rampas y escaleras. De esta forma los fondos se concentran en un solo punto, el centro de la biblioteca, y el resto del espacio se destina a áreas de lectura, oficinas, salas de exposiciones, auditorio y amplias zonas de paso que eliminan la habitual sensación de claustrofobia de este tipo de sitios..