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Un Marat gigante, escenario de ópera en el lago Constanza


Casi todo el mundo conoce La muerte de Marat, el cuadro que Jean Louis David pintó en honor del periodista jacobino, mano derecha de Robespierre en la etapa más sangrienta de la Revolución Francesa, 1793. Jean Paul Marat se había convertido en un acusador implacable contra «enemigos de Francia», lo que llevó a la girondina (facción revolucionaria moderada) Charlotte Corday a presentarse de noche en su casa con la excusa de proporcionarle una lista de más enemigos a los que eliminar. En lugar de eso le clavó un cuchillo en el pecho mientras la víctima tomaba un baño para tratar sus problemas dérmicos. Corday acabó en la guillotina y Marat glorificado hasta que cambiaron las tornas y se puso fin a aquel período que llegó a conocerse como el Terror.

Ahora la efigie de Marat plasmada por David y conservada en los Museos Reales de Bruselas, adquiere formas tridimensionales y a gran escala por obra y gracia del escenógrafo Gerd Alfons, que construye un modelo de 24 metros de altura en el lago Constanza. Este lago sirve de frontera natural entre Suiza, Alemania y Austria, siendo en una localidad de este último país, Bregenz, donde se está colocando la figura. Su destino es servir de escenario flotante para la ópera André Chenier, de Umberto Giordano, que se representará desde el 20 de julio. Está hecho a prueba de humedad y de las tormentas estivales que suelen sacudir el lugar, y se le ha añadido un espejo que servirá para proyectar imágenes ante el público, que se espera alcance la cifra de 12.000 espectadores