El Cristo de Celorio

El Cristo de Celorio

La gente es muy dada a sacar parecidos caprichosos. En cualquier pedazo de tostada, roca o paisaje se puede encontrar una analogía -con cierta preferencia por personajes religiosos- que, si se promociona adecuadamente, rinde jugosos beneficios. Especialmente de cara al turismo. Se trata de un fenómenos psicológico denominado pareidolia y quizá el ejemplo más típico es el de las grutas naturales, cuyas formaciones calcáreas, convenientemente iluminadas, forman perfiles de animales, personas, grupos y cosas de todo tipo que se bautizan con nombres que permitan identificarlas en el programa.

En Asturias hay un caso, no muy antiguo por cierto, además de las cuevas. Hace aproximadamente cuatro décadas un fotógrafo natural del concejo de Llanes estuvo oportuno y genial para captar con su cámara una imagen paisajística. Fue en la localidad de Celorio, donde, entre las playas de Troenzo y Borizu, se interna en el mar uno de los típicos acantilados de la zona. Colocándose en el sitio correcto y mirando hacia el oeste, por encima de esa lengua de piedra se ve asomar una parte del islote de Llubieres, que está unos cientos de metros más allá. Pues bien, cuando la marea está alta y las olas rompen en la base del acantilado, se puede vislumbrar la forma de la cabeza de Cristo, tal como se ve arriba, con su corona de espinas y todo.

La fotografía original, que era en blanco y negro, causó sensación y se convirtió en postal, siendo la más vendida del concejo. Eran otros tiempos, sin duda. Actualmente cualquiera que tenga paciencia y se presente en el sitio en el momento adecuado puede hacerla en persona. En Internet se ven muchas, si bien algunas están claramente repasadas con Photoshop. Para visitarlo puedes elegir entre varios vuelos low cost.

Foto: Manuel Garcia