Esperpento durante el Sitio de Acre

Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Tal como hoy hace 720 años, o sea, el 15 de abril de 1291, se produjo una esperpéntica acción de guerra más propia de una película de Lelie Nielsen que del asedio de Acre, coyuntura en la que se encuadra. Terminadas definitivamente las siete cruzadas por agotamiento ideológico, el sultán mameluco Baybars había aprovechado para sitiar la ciudad pero falleció en 1277, sucediéndole primero Qalawun y a éste su hijo Al Ashraf Khalil. Era casi un cuarto de millón de guerreros musulmanes contra menos de 15.000 cristianos defensores que terminarían conquistando el lugar el 18 de mayo.

Pero un mes antes, el citado 15 de abril, los caballeros templarios que formaban parte de la defensa decidieron intentar un golpe de mano a la desesperada e hicieron una incursión nocturna en el campamento turco. Y aquí viene lo bueno, aunque no para ellos. Avanzando a oscuras, el jefe tropezó con una de las cuerdas que servían para sostener las tiendas y se fue de cabeza a la zanja cavada por los turcos para servir de retrete, que, obviamente, estaba llena de aguas fecales.

El escándalo que armó el pobre individuo entre el traspiés, el ruido de lata de su armadura al rodar por el suelo, la zambullida en el pozo negro y sus denodados esfuerzos por salir despertaron a medio campamento, que apresó a los incursores y los decapitó. Se dice que sus cabezas fueron colgadas alrededor del cuerpo de un caballo y presentadas así ante el sultán.

No sabemos si entre ellas estaba la del infortunado caballero porque a él no hizo falta ejecutarlo, ya que pereció ahogado . Cubierto de mierda en todos los sentidos.