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Historia

El paralelismo entre Napoleón y Hitler a través del número 129


Salvando las enormes distancias que se pueden establecer entre Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler -el primero se mantuvo mucho más tiempo en el poder además de ser un genio militar y político al que la Europa actual le debe algunas de sus estructuras y conceptos, como la legislación, mientras que el segundo sólo deja un recuerdo de efímera recuperación nacional manchado por la destrucción, el vacío cultural y la infamia genocida-, lo cierto es que se puede establecer cierto paralelismo en algunos momentos de su vida.

Y aunque este tipo de datos suele ser parcial, al tomar sólo los que interesan y olvidar los otros, no deja de ser curioso uno muy conocido: la repetición del número 129 entre ambos períodos. Eso sí, con algunos matices y teniendo en cuenta siempre que estas referencias son caprichosas, tomando lo que interesa y dejando lo que no. Aún así, algunos datos pueden resultar curiosos:

  1. Napoleón nació en 1769 y Hitler en 1889. Diferencia: 129 años por unos meses. Y ninguno era exactamente natural del país en que se harían famosos: uno, de Córcega y el otro de Austria.
  2. Napoleón subió al poder en 1804 y Hitler en 1933. Diferencia: 129 años. Evidentemente, 1804 es la fecha de la coronación como emperador de Bonaparte, puesto que el 18 de Brumario ya había dado un golpe de estado autonombrándose Primer Cónsul; Hitler sí fue invitado por Hindemburg a formar gobierno.
  3. Napoleón entró en Viena en 1809 y Hitler en 1938. Diferencia: 129 años. El Emperador lo hizo tras derrotar al ejército austríaco en Wagram mientras que el Führer no necesitó combatir y el partido nazi local le facilitó la anexión.
  4. Napoleón invadió Rusia en 1812 y Hitler en 1941. Diferencia: 129 años. En ambos casos terminaron igual, derrotados por las enormes distancias y el general Invierno.
  5. Napoleón perdió la guerra en 1815 y Hitler en 1945. Diferencia: 129 años. En realidad, Napoleón fue derrotado en Leipzig (Batalla de la Naciones), exiliándose en la isla mediterránea de Elba; luego regresó para retomar el poder en el llamado Imperio de los Cien Días, perdiendo definitivamente en Waterloo (1815). Hitler, por su parte, no sólo perdió la guerra sino la vida.