La Fiesta Mayor de Verdiales

Imagen: Montuno en Wikimedia Commons

El próximo 28 de diciembre Puerto de la Torre, en Málaga, celebra algo más que el día de los Inocentes. Para ellos es el momento de la fiesta de Verdiales, un evento de incierta antigüedad cuyos orígenes se remontan según unos a tiempos fenicios, otros romanos y otros árabes. Evento rural cien por cien en el que las Pandas de Verdiales, es decir, los grupos, se desplazaban de un cortijo a otro anunciándose con toques de caracola para cantar y bailar en estrecha competencia entre sí, la rivalidad -el Choque, en el argot- derivaba a menudo en algo más grave, obligando a intervenir a la Guardia Civil.

Hoy han cambiado las cosas y el Choque, desarrollado en la Venta de San Cayetano, es puramente artístico, tocando unos y otros a la vez para ver quién pierde antes el compás. También es competitiva la Rifa o subasta de Pascua, en la que un rifaor ofrece dinero a una persona -o una panda completa- por su interpretación; esta costumbre subraya el carácter campesino de las Verdiales, pues tiene su origen en las recaudaciones que hacían las cofradías de Ánimas de los Montes de Málaga para contribuir al sostenimiento de las parroquias rurales.

Y así, a lo largo del día, resuenan estos cantos, considerados precursores del flamenco, compuestos por cuatro o cinco estrofas (revezos), que van acompañados musicalmente por un violín, bandurria, guitarras, pandero y castañuelas, y visualmente por la dirección con vara de un alcalde más el abanderado que hace ondear la bandera y los bailarines. Hay varios estilos según la zona y la pureza, algo que suele ocurrir también con el vestuario de las Pandas, en el que la característica común es un pintoresco sombrero de flores y perlas, así como largas cintas de colores. Desde 2009 es Bien de Interés Cultural, por lo que merecería la pena asistir en alguna ocasión. Para eso abundan los vuelos baratos a Málaga desde casi toda España.