Evidencias de que existen otros Universos

Roger Penrose, de la Universidad de Oxford, y Vahe Gurzadyan, de la Universidad Yerevan de Armenia, realizaron el mes pasado un sorprendente anuncio. Afirman haber descubierto patrones de círculos concéntricos en la radiación de fondo del Universo, el eco del Bing Bang.

Según dicen, esto sería exactamente lo que se podría esperar encontrar si el Universo fuera eternamente cíclico. Cada ciclo terminaría con un big bang que iniciaría el siguiente ciclo. En este modelo, el Universo se asemejaría a una especie de muñeca rusa cósmica, con todos los universos previos contenidos en el actual.

El caso es que ahora otro grupo de investigadores aseguran haber descubierto algo más en el eco del Big Bang. Se basan en otro modelo distinto, al que llaman inflación eterna, según el cual nuestro Universo no sería más que una burbuja dentro de un Universo mucho mayor. En este megacosmos habría otras burbujas, cada una de las cuales sería un Universo donde las leyes de la física pueden ser completamente diferentes de las nuestras.

Estas burbujas probablemente tengan un pasado violento, fruto de su choque, lo que habría dejado secuelas visibles en la radiación de fondo.

Stephen Feeney, de la University College de Londres, y otros científicos afirman haber encontrado esas secuelas, evidencias de contacto entre universos en forma de patrones circulares en la radiación de fondo. De hecho, han hallado cuatro evidencias, que implicarían que nuestro Universo se ha dividido en otras burbujas al menos cuatro veces en el pasado.

No obstante, tienen claro que esto podría no ser más que un efecto óptico. Para confirmarlo habrá que esperar a los datos de la Planck Surveyor, el telescopio lanzado el 14 de mayo de 2009 y que tiene como misión detectar las anisotropías en la radiación de fondo del Universo.

En un par de años esperan que estos datos confirmen su teoría, o que la hagan desaparecer, dejándonos sin un misterio más con el que soñar.

Noticia en Technology Review.
Documento original en arXiv.org: Concentric circles in WMAP data may provide evidence of violent pre-Big-Bang activity.