Imagen: Familia Zapp Family


Si alguien busca argumento para una película ahí va éste. En 2002 un matrimonio argentino, Herman Zapp y Candelaria Chovet, decidieron liarse la manta a la cabeza y cumplir el sueño de viajar libremente por el mundo aplicando la máxima que suele aplicar él: sólo hay que empezar. Y empezaron. Y desde entonces apenas han parado.

La idea era partir de Buenos Aires y alcanzar Alaska en seis meses tras recorrer América de sur a norte; tardaron cuatro años y no por el vehículo que utilizaron, un automóvil modelo Graham Paine de 1928 al que en Colombia bautizaron como Macondo Cambalache y que apenas llega a 60 kilómetros por hora, sino porque se lo tomaron con calma y disfrutaron del paseo. Tanto que durante el periplo nacieron tres de sus hijos. El cuarto llegó cuando regresaron a Argentina de su segundo viaje, que tuvo Australia como escenario.

Y como no pueden parar porque sería «dejar de vivir», en palabras de Herman, ya empezaron en mayo otra odisea aún más ambiciosa y difícil que la anterior: llegar a Estados Unidos para, una vez allí, comprar algún barco retirado y cruzar el Pacífico hacia Extremo Oriente. De hecho está bautizada la idea con el nombre Asia. Otra huella. Se supone que de ella saldrá un libro, como ya ocurrió con su primera experiencia en Alaska y que se tituló Atrapa tu sueño, vendiendo 50.000 ejemplares.

Una vida de viaje

Sin duda ayudará a la financiación, aunque los Zapp no necesitan mucho para ir tirando. Sí han tenido que reformar el coche para adaptarlo a tamaño familiar: se aumentó su longitud para albergar una cocinilla y un baño químico, además de añadirle un baúl trasero y un doble piso que haga de dormitorio. La mayoría de las veces, no obstante, encuentran gente que les acoge en su casa y les facilita medios y comida. Si no, sobreviven vendiendo los cuadros que pinta Candela y enmarca su marido.

Habrá que estar pendiente del final de la aventura.

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3 respuestas a “Una vida de viaje”