… Y Paul tenía razón

Imagen: Tilla en Wikimedia Commons

El cefalópodo más famoso de todos los tiempos se ha coronado tan campeón del Mundial como España acertando todos los pronósticos e igualando o superando la popularidad de los futbolistas. Los responsables del acuario Sea Life de Oberhausen deben estar que no caben en sí de gozo porque Paul ha acertado una tras otra las predicciones de los partidos sin cortarse un pelo -o una ventosa- a la hora de tener que profetizar la derrota de sus anfitriones ante Serbia, primero, y la selección española, después, jugándose su ración diaria. Así es Paul: certero, infalible y fiel a la verdad hasta sus últimas consecuencias.

Los alemanes no le creían cuando eligió la urna hispana, como si de una Casandra con tentáculos se tratara, quizá porque Paul es británico de nacimiento o porque en la Eurocopa erró por primera y única vez. Pero entonces era un jovencito sin experiencia y ahora, en cambio, está en plena y veterana ancianidad (los pulpos viven unos tres años). El caso es que así, para los germanos la decepción fue más grande. Como la de los 3.000 alienados argentinos que pidieron su muerte por anunciar la eliminación de su equipo, como si fuera el bicho el que metió los goles o el que diseñó -mejor perpetró- la táctica en vez de Maradona.