Imagen: Allan Lee en Wikimedia Commons


El equipo de arqueólogos chinos que están trabajando en el yacimiento de Xian han sido galardonados con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, imponiéndose en la decisión final a las candidaturas de la Fundación Humboldt y el economista Jeddrey Sachs. Según el fallo del jurado, su labor «da a conocer al mundo la importancia cultural de China y su civilización milenaria, su organización social y su esplendor artístico», además de haber hecho posible «un primer acercamiento de millones de personas de todo el mundo a un capítulo fundamental de la historia de las civilizaciones».

Una semana antes los arqueólogos, dirigidos por Xu Weihong, acababan de presentar un nuevo hallazgo: 114 figuras de arcilla que sumar a los dos millares halladas en 1976 y expuestas ya desde los años ochenta, los famosos Guerreros de Terracota. Reproducidos a tamaño natural, algunos con sus caballos, este ejército forma parte del cortejo fúnebre con que fue enterrado en 210 a. C. el primer emperador de China, Qin Shihuang, cuyo mausoleo del monte Lí (Xian) tiene más de dos kilómetros cuadrados. Cada figura es diferente a las demás -se calcula que habrá otras 7.000 por desenterrar-, con sus propios rasgos, su equipación y, en algún caso como los recién encontrados, restos de policromía.

El equipo chino ha hecho un alarde de modestia pese a ser la primera vez que una plantilla de esta nacionalidad recibe un premio internacional relacionado con la Arqueología, pero a nadie le puede pasar desapercibida la apertura del país al mundo. Desde los Juegos Olímpicos los chinos viven una apoteosis plasmada en la Exposición Universal de Shangai y, ahora, con el prestigioso galardón asturiano que se entrega, recordemos, en octubre, justo cuando termina la Expo.

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