Crimen y castigo en el Museo de Orsay

Crimen y castigo Museo Orsay
El parisino Museo de Orsay reabre sus puertas tras una etapa de reformas en sus instalaciones. Una de sus exposiciones temporales, visitable hasta el 27 de junio, se llama Crimen y castigo y no trata sobre la novela de Dostoievski sino que toma su título para ilustrar un fascinante recorrido por el mundo del asesinato y la delincuencia más truculenta.

El período que abarca empieza en 1791, con la muerte de Le Peletier Saint Fargeau, el revolucionario muerto tras votar a favor de la ejecución de Luis XVI, y termina en 1981, cuando el ministro de Justicia del gabinete Miterrand, Robert Badiner, abolió la pena de muerte. Badiner fue, por cierto, el principal promotor de esta muestra que incluye lo que ya es una herramienta histórica: la guillotina que se usó oficialmente hasta 1977. Dos siglos, pues, que quedan reflejados a través de diversos temas, como el intento de finales del XIX por hallar una explicación científica -biológica- a los psicópatas, la repercusión en los medios de comunicación de los casos más morbosos, la inspiración para novelas más o menos folletinescas, la labor implacable de la Justicia o la plasmación en arte de la lucha entre el Bien y el Mal.

Lógicamente es ésta última la que centra el interés de la exposición en sus múltiples facetas. Puede sorprender que una de ellas sea la música: un ciclo de conciertos con actuaciones estelares del barítono Laurent Naouri (La Muerte), El Demonio de Paul Hindemith o la Historia de un soldado recitada por la popular actriz francesa Fanny Ardant, pero con muchas más obras de Stravinsky, Brahms, Schubert, Berlioz, Strauss, Ravel, Mahler, Saint-Saëns, etc. Más obvio parece recurrir al cine: se proyectarán películas del género como Crimen y castigo (Aki Kaurismäki), Scarface (Howard Hawks), Monsieur Verdux (Charles Chaplin), Dr. Mabuse (Fritz Lang), La soga (Alfred Hitchcock), El Gran Inquisidor (Michael Reeves), El verdugo (Luis García Berlanga) o documentales como Queridísimos verdugos y Mr. Death.

Pero es la pintura la que se lleva la palma. Del Asesinato de Marat (David) a Los asesinos llevando el cuerpo de Fualdés (Gericault), pasando por las espeluznantes imágenes de Goya (Caníbales preparando a su víctima), la visión de los tribunales de Daumier (El perdón) y otros muchos cuadros de Picasso, Magritte, Munch, Van Gogh, Degas, etc; incluso figura el impresionista británico Walter Sickert (What shall we do for the rent?), al que algunos acusan de ser Jack el Destripador por pintar prostitutas asesinadas.

Para el que no tenga bastante aún quedan esculturas, máscaras de cera de reos ajusticiados, fotografías judiciales de homicidios, prensa de la época y otras piezas que han obligado a los organizadores a advertir que algunas obras pueden herir la sensibilidad del espectador. En cualquier caso si quieren visitar la muestra pueden tomar alguno de los muchos vuelos baratos a París que están disponibles diariamente desde nuestro país.