Estuvimos en Evento Nomaders Toledo


El pasado viernes día 26 asistimos al tercer Evento Nomaders, que en esta ocasión se celebró en el marco incomparable de la ciudad de Toledo. Volvimos a encontrarnos con viejos amigos y desvirtualizamos a otros, todos ellos grandes profesionales de la red y mejores personas. Entre los habituales el minoico David Alayón con Dulce María Heredia, Javier Martín (que en esta ocasión jugaba en casa), Miguel Angel Gatón y Jessica, y los Nomaders Alfredo Rivela, Laura Farinelli, Egoitz Goikoetxea y Mario Silva. A ellos se sumaron esta vez Miguel Nonay, Roberto y Maribel, Javier Esteban y Beatriz, Javier Romero y Javier Hernández Porras. Mónica y yo tuvimos la suerte de poder alojarnos en el Hotel Beatriz, un spa situado a las afueras de la ciudad, pero todo un señor hotel, no sólo por sus dimensiones colosales sino por la excelente calidad del servicio. Y sobre todo por las magníficas vistas sobre la ciudad imperial.

Para los que ya conocíamos Toledo el Evento Nomaders iba a tener que sorprendernos de verdad para dejar el listón bien alto. Y puedo dar fe de que lo consiguió. Creo que ha sido, sin ninguna duda, el mejor de los tres eventos realizados hasta el momento. Va a ser muy dificil superarlo.

Nos encontramos con el grupo en la plaza de Zocodover, a eso de las cuatro y media de la tarde, amenazando lluvia. Allí estaban también las chicas de Turismo de Castilla-La Mancha, que nos obsequiaron con algunos presentes promocionales. Después de las presentaciones de rigor nos dirigimos a la primera parada de la tarde, el Teatro de Rojas.

Dentro del teatro recorrimos la parte trasera del escenario, los pasillos y accedimos al patio de butacas, con una tapicería realmente original y controvertida. En el techo, un lienzo pegado (que no fresco) atribuido al hijo del Greco, y que hoy se puede contemplar gracias a la eliminación de la gigantesca lámpara que antes pendía. Pero el plato fuerte sería el descenso a los subterráneos del teatro, donde pudimos contemplar el mecanismo, único en el mundo, de elevación del patio de butacas. Un mecanismo de madera que data del siglo XIX y que nos dejó a todos con la boca abierta.

A continuación visitamos el Convento de San Clemente, auténtico reducto del tiempo detenido en lo alto de la ciudad, donde nos maravillamos ante los claustros, estancias y artesonados de increíble belleza, algunos incluso de época mudejar y con textos en árabe. Y por supuesto visitamos la tienda donde las monjitas venden ricos mazapanes y hojaldres de elaboración propia. No en vano, este convento tiene fama de ser el primer lugar donde se elaboró el dulce típico toledano, el mazapán.

A media tarde realizamos una parada en la Taberna el Botero, que nos ofreció un cocktail-degustación que nos sorprendió por su originalidad y concepto. Probamos tres vinos, cada uno de ellos acompañado de su correspondiente maridaje, a cual más curioso y sabroso. Empezamos con un Ilex Rosado Syrah de 2008 acompañado de un imposible Gin-Tonic comestible de trufa negra.

Seguimos con un Baldor Chardonnay de 2008 acompañado de Mazapán de Foie y Tomate a la vainilla. Luego un Baldor Syrah de 2008 y Deconstrucción de Mejillón Tigre. Y finalizamos, para regocijo y alegría de todos los asistentes, con un Gin-Tonic de Violetas (Fifty Pounds y Fever Tree) acompañado de Bizcocho de Chocolate Fluido, que nos puso las pilas para lo que vendría después.

Porque el último tramo del evento consistió en una visita guiada por el Toledo mágico a cargo de Julio y Gonzalo, dos miembros de la Orden del Toledo Oculto. Decir que durante todo el recorrido nos acompañó un equipo de la Televisión de Castilla-La Mancha, que realizaba un documental en el que fuimos, al menos, co-protagonistas. Julio y Gonzalo, con su estupenda capacidad de narración y sugestión, consiguieron transportarnos en el tiempo y ponernos en situación.

Con ellos descendimos a una de las mayores cuevas de Toledo, que se extiende bajo las casas hasta el Alcázar, recorrimos callejones del Diablo y travesías de los Infiernos, iglesias templarias y pozos amargos, para finalizar con una inquietante psicofonía bajo un cobertizo estrecho.

Por último la noche se terminó con una magnífica cena en el Come y Cañas, ya todos derrotados por la intensidad de la visita.

A la mañana siguiente Mónica y yo aprovechamos para volver a recorrer Toledo y visitar algunas cosas que nos habíamos dejado en visitas anteriores. Con la suerte de que nos encontramos con Egoitz y Mario, que habían tenido la misma idea. Ya los cuatro juntos subimos a las torres de la Iglesia de los Jesuitas, desde donde se contempla una panóramica magnífica de la ciudad, e incluso se pueden ver los platos y vasos de la Última Cena esculpida en la fachada de la catedral. La iglesia jesuita está impecablemente conservada, pero sorprende, y mucho, encontrarse una máquina de refrescos en las escaleras que dan acceso a las torres.

Despúes una breve visita a las Termas Romanas de Toledo, poca cosa si se han visitado otras como las de Gijón, pero indicativas de lo que podría encontrarse bajo el subsuelo toledano.

Tras la comida en la Cervecería El Trebol, otro de los grandes descubrimentos del día, la obligada visita al Hospital de la Santa Cruz y su colección de arte incomparable, a la que también se sumaron David y Dulce. Excelente colofón para un Evento Nomaders que superó todas nuestras expectativas. Ya estamos esperando que llegue el siguiente. Muchísimas gracias a Nomaders por otra jornada excepcional.

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