ZZ0217E26F.jpg

Ayer moría el director de cine Eric Rohmer, sin ninguna duda uno de mis favoritos junto con Orson Welles, John Huston y Françoise Truffaut. En las películas de los cuatro es donde encontré las pistas para caminar por la vida, las imágenes que me hacen emocionarme, sentir escalofríos y reflexionar profundamente sobre la existencia y las personas. De todos ellos el cine de Rohmer es el más «real», el menos artificioso, el más «auténtico» y parecido a la vida misma. Y aun así la sensibilidad y la frescura que respiran sus películas es única y absolutamente estimulante. Ver sus películas es una experiencia similar a vivir en constante estado de enamoramiento, por ejemplo.

Cuando era más joven, hace ya más de 20 años, me impactó profundamente La Rodilla de Clara, Mi Noche con Maud, El amor después del Mediodía, Pauline en la Playa (de donde toma su nombre el famoso grupo pop asturiano), El Amigo de mi amiga, y sobre todo El Rayo Verde, todas ellas absolutas obras maestras del séptimo arte y auténticos ejemplos de prosa poética en imágenes.

Luego vendrían los Cuentos Morales, cuatro películas fantásticas que nos devolvieron al mejor Rohmer. Muchas de ellas pude verlas gracias al Aula de Cine de la Universidad de Oviedo que programaba sesiones en los Cines Clarín (hoy desaparecidos), Aula de la que tuve el honor de formar parte en su último año de existencia, allá por 1993.

Uno de mis más preciados tesoros es el libro El Gusto por la Belleza, editado por Paidós en el año 2000, y que recoje una serie de artículos escritos por Rohmer en diversas revistas francesas durante los últimos 40 años. El título ya lo dice todo: belleza es lo que Rohmer buscó siempre, encontró y nos ofreció en forma de imágenes.

En 2005 cuando nacieron mis hijos gemelos le puse de segundo nombre a uno Eric en su honor. Si, ya se que ese no era su verdadero nombre, pero sí era el que él había elegido. Te vamos a echar de menos, hasta siempre maestro, y gracias por todo. Saludos a Truffaut en el séptimo cielo.

  • Comparte este artículo:

Something went wrong. Please refresh the page and/or try again.

One reply on “Adiós Eric Rohmer”