Pistas tecnológicas en los mitos griegos

Mi autor favorito Robert Graves definía el mito como «la reducción a taquigrafía narrativa de la pantomima ritual realizada en los festivales públicos y registrada gráficamente en muchos casos en las paredes de los templos, en jarrones, sellos, tazones…» El caso es que los mitos, que se transmitieron de manera oral, no sólo eran eso sino que también eran el instrumento de transmisión del conocimiento humano antes de la existencia de la escritura. Del mismo modo que los, en ocasiones, crípticos pórticos de la iglesias medievales, transmitían los conceptos religiosos a los analfabetos de la plebe.

Está claro que hay mucho más en los mitos antiguos de lo que pensamos. Precisamente los doctores del Hospital Oncológico Agios Savvas de Atenas presentaron hace años un estudio en la 15 Conferencia de Medicina Perinatal de Tesalónica, que viene a demostrar esto. En su estudio argumentan que el viejo mito del nacimiento de Dioniso y como fue cuidado, contiene la descripción de lo que hoy en día conocemos como incubadoras.

Según el mito, Dioniso nació prematuramente en el sexto mes de gestación, y con muy poco peso. Hermes se lo llevó a Nisa, donde fue cuidado por las Híades, las ninfas de la lluvia cálida. Éstas lo pusieron en una cueva, que tenía todos los requisitos de una incubadora: un filtro para el aire, doble forraje y protección contra corrientes de aire.

Por supuesto, el mito no describe en ningún momento aspectos técnicos, sino elementos naturales que cumplen la misma función. Por ejemplo, el filtro de aire está formado por pinos plantados por las Híades a la entrada de la caverna. El doble forro está formado por las ramas de una parra virgen, y una cubierta de hojas de hiedra hace las veces de aislamiento contra las corrientes de aire. Estos elementos, combinados, sirven para mantener un ambiente cálido y ligeramente húmedo, es decir, el ideal para un recién nacido.

Vía | HR-Net