Roma (17/04/09): Y Dylan tomó su guitarra

El pasado viernes 17 de abril Bob Dylan demostró en PalaLottomatica, Roma, que a sus casi 70 años sigue estando en plena forma. Acompañado por su excelente banda ofreció un gran concierto en el que dio un pequeño repaso a su discografía más reciente (Time out of mind, Love and Theft y Modern Times) y reinventó viejos temas de discos míticos como The Times they are a-changin´, Bringing it all back home o Highway 61 revisited. Se podría decir que el único que disfrutó más que el público del abarrotado teatro fue el propio Dylan.

Abrió el concierto con Cat´s in the well para interpretar a continuación una genial versión de Don´t think twice que puso de manifiesto que la creatividad del músico para hacer arreglos a antiguas canciones sigue intacta. A ello contribuyó evidentemente la banda, que logró arrancar un entusiasta aplauso del público. Fue, posiblemente, lo mejor del concierto. Acto seguido Dylan se alejó de su ya habitual teclado para colgarse una guitarra eléctrica y lanzarse a cantar una potente versión de Things have changed. Siguió (guitarra en mano) con una irreconocible pero fantástica Boots of spanish leather que logró que el público se quitara el sombrero.

La noche fue una lección estupenda de cómo interpretar de forma magistral estilos muy diferentes: desde el blues más acelerado al rock más agresivo, pasando por rockabilly, rock and roll… Se hizo patente en las cuatro canciones siguientes (The Leeve´s gonna break, Sugar baby, Tweedle Dee & Tweedle Dum y Make you feel my love). La siguiente canción, It´s alright ma, logró poner en pie a los asistentes. El riff agresivo que tanto caracteriza ya a esta canción desde que Dylan lo usara por primera vez en su gira del 78 causa un efecto casi mágico en el oyente.

Una gran interpretación de la preciosa Beyond the Horizon precedió a Highway 61, con un larguísimo solo de guitarra que emocionó al público. Love sick, Thunder on the mountain y Return to me, un tema antiguo de Danny di Minno, prepararon al público para la apoteosis: Like a rolling stone. Parece increíble que una canción escrita hace 44 años siga siendo tan actual. Tres generaciones (y lo sé positivamente: yo tengo 18 años, estaba con mi padre y sé con seguridad que había gente mucho mayor) se encontraron de pronto coreando al unísono la frase más mordiente y ácida de la discografía de Dylan: How does it feel?

Con un público casi exhausto por la intensidad del concierto, Dylan abandonó el escenario para volver e interpretar tres bises que se vienen repitiendo en esta gira: All along the watchtower, agresiva, con un genial solo de guitarra al más puro estilo Jimi Hendrix, Spirit on the water, una obra maestra, y Blowin´in the wind, una canción sencillamente inmortal.

Por desgracia sólo he acudido a dos conciertos de Dylan en mi vida: el de Rock in Rio en Madrid y éste. Aun así puedo afirmar que este año he encontrado a un Dylan mucho más dinámico, comunicativo y generoso. Disfrutó con su teclado, tocó magistralmente su armónica, cantó muy bien e hizo, en definitiva, lo que mejor se le da: ofrecer conciertos sublimes y únicos.