Arlin Crotts, astrofísico de Universidad de Columbia, participa en un estudio auspiciado por National Geographic que trata de desentrañar el misterio de los TLP o Fenómenos Lunares Transitorios.

Estos fenómenos, que han sido observados desde la invención del telescopio, consisten en ocasionales brillos o flashes que se observan en la superficie lunar, y que duran unos pocos minutos.

TLP son las siglas de Transient Lunar Phenomena, fenómenos lunares transitorios. Se trata de resplandores y oscurecimientos locales de la superficie de nuestro satélite, producidos por pequeñas perturbaciones y lunamotos que liberan gases del interior de la Luna. Desde casi el inicio de la selenografía se ha observado sobre el regolito la presencia de fenómenos luminosos, unos brillantes y otros oscuros, incomprensibles y de difícil explicación. Ya en 1687 se anunció la visión de un punto muy brillante entre los cuernos lunares, una visión que bien pudo ser errónea dada la calidad de los instrumentos de entonces. Lo que ya no es tan seguro es que el célebre astrónomo William Herschel se equivocase al anunciar que durante un eclipse lunar en 1783 viese sobre la Luna luces extrañas y brillantes, fenómeno que se repitió en 1787 con la visión de «puntos resplandecientes» o en 1821 luces que dijo avistar en tres ocasiones. (Wikipedia)

Crotts piensa que pueden estar producidos por alguna forma de actividad geológica todavía viva, lo que cuestiona la creencia de que nuestro satélite es un mundo muerto.

Para el estudio, que se alargará por lo menos hasta 2010, Crotts y su equipo disponen de dos telescopios, uno en Nueva York y otro en Cerro Tololo (Chile), que fotografían la superficie lunar cada 20 segundos. Las imágenes son procesadas por ordenadores que buscan cambios que indiquen la presencia de TLPs.

Según las observaciones de Crotts, el 50 por ciento de los TLP tiene lugar en un sólo crater lunar, Aristarco. Mientras que otro 20 por ciento corresponde al cráter Platon.

Otros investigadores piensan que estos fenómenos no son más que el efecto del sol iluminando zonas que normalmente están en sombra, lo que las haría parecer brillantes.

Via | National Geographic


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