El Post Imposible: Karts

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Hace unos días tuve la ocasión de subirme por vez primera a un kart. Si, ya se que soy algo mayorcito para estrenarme, pero de niño nunca tuve la oportunidad de hacerlo, y por fin me he sacado la espinita de poder probar uno. Ha sido gracias a la campaña El Post Imposible, en el Carlos Sainz Center de Las Rozas (Madrid), y la experiencia me ha encantado. Por ello recomiendo a todo el mundo que tenga la posibilidad que pruebe los karts en Madrid.

Tengo que decir que nada más llegar me sorprendio mucho la velocidad con que los karts recorrían el circuito. Me quedé más tranquilo cuando me dijeron que la máxima velocidad que alcanzan es de unos 30 kilómetros por hora. Pero la sensación óptica es diferente, al igual que cuando vas sentado en uno de ellos. Al ser tan bajos da la impresión de que vuelas sobre la pista, y su control es ligeramente más sencillo que un coche normal, aunque quizá por eso te olvidas un poco de las precauciones que tomas en la carretera. Vamos, que no me corté un pelo en derrapajes y trastazos contra los laterales del circuito. Para una vez que probaba…

Una cosa con la que no contaba son las numerosas medidas de seguridad que se toman en estos sitios. Todo está controlado y planificado para que no halla ningún problema. Bueno, yo si que tuve uno. La visera del casco se me empañaba tanto que al final casi no veia por donde iba. Y no digamos el cansancio, sobre todo las piernas se te quedan tiesas y doloridas, aunque supongo que es por la falta de práctica.

Lo cierto es que aunque ha sido genial se me han quitado las ganas de probar un Formula 1. Si esto machaca tanto, imaginense lo que tienen que sufrir los pilotos profesionales. Y sobre todo, lo dificil que es hacer un post a bordo de un kart…con un ordenador y un modem usb como los que estábamos probando.

Ha sido una buena jornada en la que he disfrutado como un niño, gracias a la amabilidad de los responsables del circuito y de la organización de la campaña. Y sobre todo, yo que suelo ser bastante escéptico con la seguridad de cualquier vehículo, atracción o elemento mecánico, me he quedado convencido de que hasta un niño puede pilotar uno de estos cacharritos sin peligro, y pasárselo en grande.

En Flickr teneis más fotos del acontecimiento.