Volcanes: así empezó la vida

Uno de los experimentos más famosos de todos los tiempos es el Experimento de Miller y Urey. Realizado en 1953, representó la primera demostración de que se pueden formar espontáneamente moléculas orgánicas (es decir, vivas) a partir de sustancias inorgánicas. Para su realización se sometió una mezcla de metano, amoniaco, hidrógeno y agua a descargas eléctricas de 60.000 voltios. Eso dió como resultado la formación de una serie de moléculas orgánicas, tales como aminoácidos.

Ahora, otro investigador, Jeffrey Bada de la Scripps Institution of Oceanography de California, ha ido más allá. Ha descubierto más moléculas de las que Miller pudo detectar. Y ha llevado a cabo un segundo experimento que demuestra como surgió la vida en la Tierra. Este experimento imita el funcionamiento de los volcanes, y produce más aminoácidos que el anterior, más reactivos y con mayor capacidad de crear nuevas moléculas con el tiempo.

Se demuestra así que para que surja la vida todo lo que se necesita es electricidad y numerosas erupciones volcánicas. Como ocurrió por ejemplo en el volcán Chaitén de Chile en mayo de este mismo año.

Y que es posible crear vida a partir de algo que no esta vivo, aunque no precisamente barro.

Vía | New Scientist