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The Byrds: música y aviones


En los días previos a la publicación del disco Mr.Tambourine Man Roger McGuinn y David Crosby pasaban buena parte de su tiempo libre contemplando los aviones que pasaban sobre sus cabezas, al aterrizar en el aeropuerto de Los Ángeles. De su pasión por los aviones nació incluso una canción, titulada The Airport Song, grabada en 1964 y disponible en el disco Preflyte (recuperación de sesiones inéditas de aquella época) publicado en 2001.

Solían aparcar su coche en la carretera que pasa bajo la ruta de aproximación de los aviones que aterrizan en la pista 25 del aeropuerto, y se quedaban allí horas y horas experimentando «sensaciones supersónicas». Esa pasión por los aviones se reflejaría después a lo largo de la discografía de los Byrds en varias canciones de temática aérea o espacial: Mr. Spaceman, 2-4-2 Foxtrot y Eight Miles High (5th Dimension), Space Odyssey y Universal Mind Decoder (The Notorious Byrd Brothers), CTA-102 (Younger than yesterday), etc. Especialmente se nota en el tono general de estos tres álbumes mencionados, donde el sonido de la guitarra de 12 cuerdas de McGuinn proporciona un ambiente denso que imita en muchas ocasiones el sonido «supersónico» de los reactores.

En 2-4-2 Foxtrot, también conocida como The Lear Jet Song, se incluye el ruido de aviones durante todo el tema. Comienza con la puesta en marcha de los motores, a la que sigue el arranque de la música mezclado con conversaciones de radio de los pilotos. Finaliza con el fade que podemos escuchar cuando un avión que vuela bajo pasa sobre nuestras cabezas.

Además, la caja de cuatro discos de rarezas y versiones publicada en 1990 por el grupo deja bien claro esta afición de los Byrds: cada uno de los cuatro discos se titula: We Have Ignition, Cruising Altitude, Full Throttle y Final Approach. O lo que es lo mismo: Ignición, Tomando altitud, A todo gas, y Aproximación final. Más claro el agua.