Una biblioteca en la Luna que haría las delicias de Borges

Una biblioteca en la Luna que haría las delicias de Borges

bibliotecababel.gifHe leído en Boing Boing que un científico de la NASA, David McKay, ha propuesto la genial idea de convertir la Luna en una inmensa biblioteca de información digital.

Según él la información podría guardarse en computadoras enterradas bajo la superficie lunar, en cráteres o en túneles de lava. La ventaja de todo ello es que como en la Luna no hay oxígeno, el material no se oxidaría y supuestamente se conservaría muchos cientos o miles de años.

Y de repente he pensado en Jorge Luis Borges y su Biblioteca de Babel, donde biblioteca y universo son términos sinónimos. Supongo que todo geek que se precie conoce este relato. Pero si no, ahora es un buen momento para hacerlo. Les dejo el primer párrafo para picar su curiosidad:

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número indefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercados por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente. La distribución de las galerías es invariable. Veinte anaqueles, a cinco largos anaqueles por lado, cubren todos los lados menos dos; su altura, que es la de los pisos, excede apenas la de un bibliotecario normal. Una de las caras libres da a un angosto zaguán, que desemboca en otra galería, idéntica a la primera y a todas. A izquierda y a derecha del zaguán hay dos gabinetes minúsculos. Uno permite dormir de pie; otro, satisfacer las necesidades finales. Por ahí pasa la escalera espiral, que se abisma y se eleva hacia lo remoto. En el zaguán hay un espejo, que fielmente duplica las apariencias. Los hombres suelen inferir de ese espejo que la Biblioteca no es infinita (si lo fuera realmente ¿a qué esa duplicación ilusoria?); yo prefiero soñar que las superficies bruñidas figuran y prometen el infinito… La luz procede de unas frutas esféricas que llevan el nombre de lámparas. Hay dos en cada hexágono: transversales. La luz que emiten es insuficiente, incesante.

La Biblioteca de Babel (Texto Completo)