Visiones de Neil Young

En 1970 Neil Young publicó su tercer LP, After The Gold Rush, para la mayoría de los estudiosos del rock una de sus mejores obras junto con Everybody Knows This Is Nowhere (1969) y Rust Never Sleeps (1979). Particularmente considero que son tres discos excelentes, pero desde luego no están entre mis favoritos del de Toronto. Sus obras maestras para mí serían Tonight’s the Night, álbum de una belleza desoladora, Harvest (1972) y su continuación Harvest Moon (1992) – seguramente los dos discos que mejor definen lo que Neil Young ha representado en la música americana – y, sobre todo, su primer LP, titulado simplemente Neil Young (1969), un disco quizás nada original ni innovador y que no ha tenido la trascendencia y significación de otros muchos del autor. Se trata de una simple colección de canciones sin ningún vínculo conceptual, pero canciones todas ellas memorables y maravillosas. De todas formas sí que incluiría entre mis favoritas la pieza que da título al LP After The Gold Rush. Recientemente, la canadiense kd lang, abría con este tema su Hymns of the 49th Paralle (2005), un disco bastante apreciable que contiene versiones de compatriotas suyos y en el que se incluyen también temas de Joni Mitchell y Leonard Cohen, entre otros. También hay otro tema de Neil Young – Helpless – de su disco con Crosby, Stills & Nash Déjà Vu (1970). La sobriedad y la contención son las principales sensaciones que nos sugieren ambas adaptaciones de kd lang, y en general parece que la intención de la intérprete es mantener, e incluso acentuar, el tono entre dramático e intimista de los temas originales. Por ejemplo, la utilización que hace del acompañamiento de cuerda en ambas canciones contribuye a ello notablemente. El principal “pero” que se podría poner a estas por otro lado magníficas versiones es que uno tiene la sensación de que la autora de Ingenue ha querido hacer lo mismo que Young, pero mejor. Es decir, unas versiones, por así decirlo, “corregidas y aumentadas”, en vez de hacer algo original y diferente. Cosa que, como veremos, sí intentan – y consiguen – los británicos Saint Etienne. Smash the System: Singles and More es un altamente recomendable recopilatorio doble del muy interesante grupo de pop electrónico Saint Etienne, y que se abre con uno de los mayores éxitos del grupo, Only love can break your heart, otra versión de Neil Young que se incluía precisamente en After The Gold Rush. El tono alegre y saltarín tan característico de la banda escocesa, con una irresistible base rítmica, unido a la voz dulce y sensual, pero a la vez firme y contundente, de la vocalista del grupo Sara Craknell dotan al tema de una inusitada originalidad. Un inciso: ¿cuándo harán algo parecido la gente del pop electrónico patrio?. ¿Veremos alguna vez a Fangoria versionear a Ilegales?. ¿O a Carlos Jean hacer lo propio con Josele Santiago?. Estoy seguro de que el resultado podría ser algo más que una mera curiosidad. En el EP de Low In the Fishtank, en colaboración con Dirty Three, llevan con su slowcore característico a su terreno (cuando empecé a escribir artículos en la brújula verde me había prometido no usar jamás una expresión tan tópica y manida como esa, pero cuando a uno no le alcanza la neurona para más llega un momento en que es inevitable) la espléndida Down By The River, originalmente incluida en Everybody Knows This Is Nowhere, con ese tono lúgubre al que contribuye la desasosegante y profunda voz de Mimi Parker. Desde luego, el estilo musical de los de Duluth no difiere tanto del de Neil Young como ocurre con Saint Etienne, pero en cambio sí que parten de un lenguaje (aunque quizás sólo en apariencia) menos melódico y más atmosférico que el de los singer/songwriters clásicos como Young. Todo lo contrario ocurre con The Byrds, auténticos especialistas en hacer revisiones memorables de canciones ajenas, especialmente de Bob Dylan. Cowgirl In The Sand y See The Sky About To rain, de su último disco Byrds (1973), originalmente incluidas en (una vez más) Everybody Knows This Is Nowhere y On The Beach (este disco se publicó en 1974, aunque la canción fue compuesta en 1972) respectivamente, sólo eran un pálido reflejo de lo que habían conseguido sólo unos pocos años antes. Versiones rutinarias y sin alma, igual que la de la maravillosa For Free, de Joni Mitchell. Una cuestión fundamental es que The Byrds siempre habían jugado, por así decirlo, en un terreno similar al de Neil Young – el country y el folk-rock –, y además en este disco regresaba al grupo
, tras años de ausencia, David Crosby, que estuvo precisamente junto a Young en el cuarteto Crosby, Stills, Nash & Young. También es cierto que la década de los setenta no fue particularmente destacable para los autores de obras maestras como The Notorious Byrd Brothers o Sweetheart Of The Rodeo (ambas de 1968) – de hecho, tanto Byrds como Byrdmaniax y Farther Along (ambos de 1971), son en conjunto discos más bien mediocres – pero, en cualquier caso, todo lo anteriormente expuesto bien nos podría (de)mostrar que a menudo se puede reinterpretar la obra ajena desde planteamientos estéticos muy diferentes, por no decir radicalmente opuestos (no creo que tengan absolutamente nada en común Saint Etienne y Neil Young), de una manera mucho más creativa que cuando se comparte un mismo universo musical.