Me quiere, no me quiere...

Me quiere, no me quiere…

Hay una especie de corriente en el cine actual consistente en hacer películas que se caracterizan por contar historias más o menos comunes, pero de una forma original y alejada de lo que la narrativa clásica nos tiene acostumbrada. Un buen ejemplo sería la excelente Memento, de Christopher Nolan, que está contada, por así decirlo, al revés. Es decir, la primera secuencia que vemos es lo que sucede al final de la historia que nos cuenta. La siguiente secuencia es lo que ha sucedido cronológicamente antes de la primera secuencia. Y así sucesivamente.

La lista podría ser larga, pero para ahondar más en el tema, me parece muy recomendable un extenso y magnífico artículo de Tomás Fernández Valentí aparecido en la revista Dirigido por… titulado ¿Películas con (o sin) trampa? (nº 331 febrero 2004).

Dentro de esta categoría de films merecería la pena destacar la película francesa "Sólo te tengo a ti", dirigida por Laetitia Colombani en 2002, y que apenas tuvo repercusión cuando se estrenó en España. Desde hace bastantes meses se encuentra disponible en DVD. Está protagonizada por la actriz francesa Audrey Tautou, famosa por sus papeles en las dos últimas obras de Jean Pierre Jeunet, Largo Domingo de noviazgo, y, sobre todo, Amelie. Su título original es "A la folie… pas du tout", que, al parecer, es una expresión equivalente a lo de “me quiere, no me quiere” cuando deshojamos la margarita. La película nos narra como una joven estudiante de Bellas Artes, que está liada con un médico casado, va progresivamente enloqueciendo por las dudas de su amante en decidirse en dejar o no a su esposa por irse con ella… hasta que, hacia la mitad del film, este vuelve a empezar contando la misma historia, pero esta vez desde otro punto de vista. Uno es el de la estudiante y el otro, el del amante.


 

Aquí ese punto de vista diferente de cada personaje no implica, como ocurría por ejemplo en Rashomon de Akira Kurosawa, que lo que veamos en cada secuencia sea diferente según quien cuente la historia. En las dos partes de la narración vemos siempre algo que esta ocurriendo objetivamente, lo que ocurre es que en una de las dos partes (no diré en la contada por cual de los dos personajes, para no “destripar” el argumento) vemos solo determinados fragmentos – es decir, planos y secuencias – de la trama, que cobran un sentido diferente al visionar la otra parte.

También cambia el enfoque del film en cada mitad. La primera esta planteada como una historia de amor “rosa”, a veces asumidamente empalagosa, que deviene en amor “fou”. En cambio la segunda parte es casi una película de suspense. Pero no sigo contando más, porque lo mejor que pueden hacer los lectores de la brujula verde es intentar verla y disfrutarla.