El cielo único del Iberismo

El Iberismo es un movimiento político y cultural que lleva muchos años en el candelero. Unas veces se habla más de él y otras menos, pero reaparece cada vez que una personalidad destacada hace unas declaraciones que se pueden identificar como afines a ese movimiento.
Lo que propugna el Iberismo es el acercamiento, tanto político como cultural de España y Portugal, y su última unidad política. Está basado en la compartición por ambos países, no solo de una unidad geográfica como es la Península Ibérica, sus ríos, el clima, la lengua, sino también de una historia y un origen común, desde las épocas romana, visigoda y árabe.
A lo largo de la historia han existido numerosos intentos de hacer efectiva esa unión, con mayor o menor éxito. Entre 1580 y 1640 ambos países fueron uno solo, bajo el reinado de Felipe II. No obstante, tras la rebelión portuguesa España hubo de reconocer su independencia en 1668.
La doctrina iberista parte de José Marchena, quien en el siglo XVIII la plasmó en L’Avis aux espagnols, con un corte progresista, federal y republicano. A mediados del siglo XIX el Iberismo se hallaba dividido en una corriente monárquica y otra republicana. Se publicaron obras como La Iberia, del catalán Sinibaldo de Mas, en la que se fijaba la bandera de la futura Iberia: blanca, azul, roja y amarilla. En Portugal aparecieron algunos periódicos y semanarios bilingües (en portugués y castellano).
Cuando se proclamó la Primera República en España, en 1873, los gobiernos inglés y francés hicieron todo lo posible para evitar la creación de Iberia. Y les fue bastante bien. A partir de ahí la unión política deja paso a un iberismo cultural, que tuvo muchos seguidores en España, y no tantos en Portugal.
En el siglo XX el iberista más convencido y conocido fue Miguel de Unamuno. Con la Segunda República incluso se reconoció la doble nacionalidad hispanoportuguesa. E incluso la bandera de Portugal tiene los colores del Partido Repúblicano, de tendencias iberistas.
En Julio de 2007 el escritor José Saramago causó bastante controversia por una entrevista en la que afirmaba que Portugal terminaría por integrarse en España, a la que había que cambiar el nombre por el de Iberia.
Es evidente que ello no podría producirse a menos que España se convirtiese en una república federal. El expresidente de Portugal Mario Soares daba crédito a las afirmaciones de Saramago, como “una realidad“, favorecida además por la unión económica en Europa.
Pueden que pase mucho tiempo antes de que veamos concretarse la unión de los dos países, un hecho que creo sería beneficioso para ambos, y pondría solución además a muchos de los problemas relacionados con los nacionalismos que tenemos en España.
El caso es que ayer se dió un paso más hacia el Iberismo, con el acuerdo firmado por España y Portugal para crear un “cielo único” en la Península. Así, será el primer territorio de la Unión Europea que tendrá un Espacio Aéreo Único, que será gestionado por los entes especializados de los dos estados.
Quizá el error de tiempos pasados fue querer concretar la unión rápidamente, sin demoras. Ahora, vamos avanzando poco a poco, en un proceso que, pese a que el iberismo ha sido utilizado en ocasiones por sectores políticos no demasiado recomendables, sigue siendo excitante y prometedor.





Miguel dice:
18 marzo, 2009 a las 15:39Hay una cosa que no entiendo muy bien en el párrafo final. Cuando dices que “el iberismo ha sido utilizado en ocasiones por sectores políticos no demasiado recomendables”, esos sectores a los que te refieres ¿son los hacen la página que enlazas o a quienes atacan en dicha página?
Guillermo Carvajal dice:
18 marzo, 2009 a las 15:55Hombre Miguel, esta bien claro en el artículo de la página enlazada no?
Angela desde Chocolate Bailable dice:
18 marzo, 2009 a las 19:19Cierto que es esperanzadora esta noticia y es un paso mas para compartir mas cosas. Vivo en Portugal desde el 2001 y a parte de que tengamos república unos y monarquía otros veo todos los días rasgos culturales de un lado y de otro, a veces muy parecidos y otras muy diferentes. Es cierto que España integra muchas realidades diferentes y yo diría que casi varios países dentro de un país pero no por eso esta mas preparada para un cambio así. Por otro lado Portugal necesita superar algunos miedos y dejar de ver a España como un rival y olvidar un dicho que dicen a veces aquí que es “de España nem bons ventos nem bons casamentos” …ya veremos que pasa. Mientras, yo sigo Imaginando Iberia para no perderme entre ambos…
Saludos y te leo siempre.
Ángela
Miguel dice:
19 marzo, 2009 a las 11:09No sé, Guillermo. Debo tener el día espeso, porque con la respuesta que me has dado aún lo tengo menos claro todavía.
Sebastián dice:
7 abril, 2010 a las 21:03Ante todo un saludo. Desde hace un par de años, he tenido conocimiento de este movimiento iberista, sobre todo por internet. Hoy, por fin, he visto por televisión una noticia relacionada en parte con este tema. El pueblo portugués de Valença do Minho potando centenares de banderas españolas y pidiendo la unión con España, debido a que el gobierno portugués ha cerrado el consultorio médico.
Ciertamente, creo que una unión entre los dos países, si un dia llega a producirse, será muy beneficiosa para ambos, no solo a nivel de la Península Ibérica, sino a nivel europeo, al tener más fuerza en Bruselas.
Sin embargo, no veo por qué, como se dice en el artículo, el problema debe ser que España se convierta en una república federal. En mi opinión, también Portugal podría convertirse en una Monarquía. Existe en el país vecino la familia real de los Braganza, cierto descontento entre la población por el sistema republicano y algunos movimientos que promueven y alientan el regreso de la monarquía.
Por tanto, siempre es posible que, al igual que en el futuro más o menos cercano pueda darse la unión política, también sería factible la unión de las dos dinastías, los Braganza y los Borbón.