Jul
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C9095E66-C032-47EF-AB83-5A4A9B6A0BE3.jpgTenía ganas de leer Microsiervos, la novela de Douglas Coupland a la que no había prestado demasiada atención en su momento y que, reconozco que espoleado en parte por el nombre del blog homónimo de Wicho y compañía, llevaba unos meses en mi lista. Así que durante mi retiro familiar en Islantilla en la primera quincena de julio he dado buena cuenta de ella, en 14 agradables noches al fresco con un martini on the rocks y mi mujer Mónica leyendo a mi lado el último superlibro de Ken Follett.

Como supongo que ya todo el mundo sabe Microsiervos cuenta un fragmento de las vidas de varios programadores de Microsoft, todos ellos entre los veintipocos y los treintaipocos años…todos muy geeks, alguno nerd incluso. Para no repetir inutilmente lo que ya está escrito, ahí va el parrafo de Wikipedia sobre el libro:

Microsiervos (Microserfs, 1995) se centra en la vida laboral y social de unos personajes amantes de la alta tecnología, también conocidos como geeks, que viven en Seattle (Washington) y Palo Alto (California), en contraste con la cultura corporativa de Microsoft a mediados de los 90. Está ambientada en el boom de la multimedia y un poco antes de la llegada de las nuevas empresas (startups) y los emprendedores tecnológicos de las empresas puntocom de finales de los 90. Microsiervos también refleja en cierto modo los inicios de Coupland en el mundo del arte visual. Gran parte del libro emplea un diseño y una tipografía inusuales, con influencias del arte Pop y el arte Textual, influenciado por artistas como Andy Warhol y Jenny Holzer. A causa de la carencia de formación académica tradicional de Coupland en el terreno literario, los críticos pasaron un mal momento intentando analizar y descifrar el contenido de muchas de estas páginas. Una década más tarde, su uso de la tipografía se comprendió como un puente entre los mundos de las artes visuales y la literatura. Otros elementos típicos de este libro son la obsesión por los detalles acerca de los más mínimos detalles de la vida de los personajes, referencias a innumerables marcas y productos del mundo del consumo, especialmente los juegos de piezas LEGO y las empresas informáticas Apple, IBM y Microsoft. En España, Microsiervos fue editado en 1996 por Ediciones B, del Grupo Zeta. Contó con un prólogo de Vicente Verdú. Fue traducido por Gabriel López Guix y Carmen Francí Ventosa, quienes explicaron en el libro la dificultad de adaptar al castellano todas las referencias del peculiar universo tecnológico y de consumo de los protagonistas. Una segunda edición incluyó correcciones y mejoras a esa difícil traducción, aportadas por los lectores.

Lo primero que me llamó la atención del libro es que el mundo que describe en 1995 está bastante lejos de la realidad que yo vivía por aquellos años. Muchas de las tecnologías que se mencionan en el libro me da la impresión de que llegaron aquí con bastante retraso, aunque lo más probable es que el que estuviera retrasado por aquel entonces fuese yo. Otra cosa que me sorprendió fue el tratamiento de la figura de Bill Gates. Si yo fuera Bill no estaría nada contento con el señor Coupland, a menos que lo que se cuenta aquí sea verdad, claro.

Por otro lado, el libro es como un cuadro, o más bien como una serie de cuadros que muestran varios momentos de una vida, sin principio ni fin. No existe un final en el libro, es como una historia interminable que sigue existiendo y desarrollándose aun cuando ya has terminado de leer la última página. Lo que se cuenta en ella no es nada del otro mundo. Si le quitas toda la terminología geek e informática el resultado es bastante mediocre. Pero ahí está su fuerte, en que se trata de un libro escrito para geeks, y dificilmente comprensible por alguien que no comparta las aficiones de los personajes.

Me ha encantado leer la historia de Apple, de Microsoft y de otras empresas, los comienzos de las puntocom de finales de los noventa, una historia que a mi personalmente me apasiona. Impagable la tabla comparativa de Apple y Microsoft, las listas de cosas, los LEGO…es como si uno pudiera volver 20 años atrás y vivir la vida de los personajes como si fuera la que no vivimos.

En fin, muy recomendable para todos aquellos que tengan algo que ver con la informática, internet, los blogs, las startups…es como leer el Génesis, se lo aseguro. Y además del por qué de microsiervos.com descubrirán, si son los suficientemente sagaces, más un par de por qués más.

Por cierto que la edición española está agotada. Yo lo conseguí en Amazon, a un precio bastante razonable, de segunda mano y procedente del expurgo de una biblioteca norteamericana. Quizá quede alguno por allí.

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5 respuestas a “Microsiervos (Douglas Coupland, 1995)”

 
  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Tenía ganas de leer Microsiervos, la novela de Douglas Coupland a la que no había prestado demasiada atención en su momento y que, reconozco que espoleado en parte por el nombre del blog homónimo de Wicho y compañía, llev…

  2. Kids dice:

    Yo lo pedía a través del préstamo interbibliotecario donde curra mi madre no te digo más :-D

    Es increíble que no hagan una nueva edición. Sólo con el éxito de Wicho, Alvy y Nacho seguro que vendían un montón de ejemplares.

    Respecto al libro yo no pude acabarlo, me decepcionó bastante.

  3. Guillermo Carvajal dice:

    Pues a mi me gustó lo suficiente como para buscar jPod ;)
    La verdad es que hay pocos libros que traten el tema. Alguien conoce alguno que merezca la pena?

  4. cameijei dice:

    Al igual que Planeta Champú (también de Coupland, que en principio va de un comercial en plan avón de una marca de champú) no creo que el objetivo de la novela sea el documentalismo de una época o de un tipo de empresas. Lo veo más como excusa, como escenario para situar a una clase de personajes que por su forma de ser, la situación geográfica y temporal, no podrían trabajar en otro sector.

    Es como hace Easton Ellis en American Psycho con la financiera donde trabaja Patrick Bateman y el círculo social propio de Wall Street de la era Reagan: por contraste es el marco ideal para narrar las aberraciones del personaje.

  5. Si, tienes razón. Pero es precisamente ese “documentalismo” el que a mi me atrae. Supongo que es por mi formación de historiador ;) Por cierto, que tal está Planeta Champú?

 

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