Estos días tenemos que celebrar la publicación de una nueva revista de cómics hecha en español. Hablamos de Humo, editada por la editorial Astiberri y que ya tiene su número 1 en la calle.
En un bonito formato y con una cuidada presentación, con portada de Lorenzo Gómez, la revista incluye cómics de autores españoles como Miguel Ángel Martín o Santiago Valenzuela o Jessica Junior, críticas de nuevos lanzamientos y artículos en profundidad, como el que trae este número de Pepo Pérez y también entrevistas y reportajes como la visita a casa de Juan Berrio, donde podemos ver como se le ha ido cayendo el pelo. Todo por elegir la profesión de dibujante en vez de hacer algo como Dios manda.
Es de rigor lanzar parabienes, aleyuyas y bailar claqué y celebrar con todo lujo de dispendios la salida de una nueva revista de cómics, en un mercado donde parece que están condenadas a desaparecer casi por decreto. Pocas aventuras como la fantástica ???Nosotros Somos Los Muertos??? sobreviven.
La revista se vende en librerías y tiendas especializadas. Trata de mostrar la realidad del cómic español, el que está lejos de los lanzamientos masivos o de grandes editoriales o de lanzamientos underground o contraculturales o del humor de revistas como El Jueves, todo ello necesario y recomendable, pero lejos de reflejar una nueva manera de expresarse, cercana al cine más moderno o la novela de finales de los ochenta y noventa, costumbrista y próxima a un público ya no adolescente pero tampoco maduro.
Con la vista puesta en autores americanos como Seth, Daniel Clowes, Chris Ware o Adrian Tomine, estas historias encuentran su reflejo en gente que las ve como una forma de comunicación y expresión que ya anticipaba Umberto Eco en su ???Apocalípticos e integrados??? de los setenta pero actualizado. Y refinado. En España existen una serie de autores como los que aparecen en la revista u otros que trabajan para periódicos o revistas de tirada más grande o suplementos dominicales para sobrevivir, que se convierten en autores dando a sus cómics un carácter personal muy recomendable. Y que a la vez no tratan de trascender o hacer una gran obra de arte, sólo comunicar y emocionar. Y que son capaces de apasionarse con su trabajo, algo que ya casi no se encuentra en la literatura o en la música, cada vez más cercadas por el mercado de la oferta y la demanda.
Leer cómics no es de niños o de adolescentes, es de personas inteligentes, ya que cada vez, gracias a editoriales como La Factoría, Astiberri o Sins Entido, encontramos joyas en forma de cómic. Y a un precio asequible. Y con varios usos. ¿Y qué son seis euros (a.k.a. mil pelillas) de nada?


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