Bueno, realmente lo que ya es legal es dedicarse al negocio de hacer tatuajes porque llevarlos nunca ha estado prohibido.
Y es que Oklahoma era el único estado norteamericano donde todavía era ilegal hacer tatuajes, por cuestiones sanitarias claro.
Eso sí, todos los que se quieran dedicar a esta próspera actividad en el estado cantarín tendrán que acreditar experiencia en el arte del tattoo o haber realizado un cursillo de formación. Pero no sólo eso, para poder ejercer deberán tener un seguro de 100.000 dólares, por lo que pueda pasar. Casi nada.
[Vía New York Post]


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