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El Broch de Mousa, una torre prehistórica mencionada dos veces en las sagas vikingas

El Broch de Mousa, una torre prehistórica mencionada dos veces en las sagas vikingas 9 Mayo, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía...Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

El broch de Mousa / foto swifant en Flickr

El broch situado en la pequeña isla de Mousa, en el archipiélago escocés de las Shetland, es uno de los edificios prehistóricos mejor conservados de Europa.

No solo eso, de los más de 500 brochs que se pueden encontrar en Escocia, este es el más alto de todos, y además se puede visitar gracias a las reparaciones llevadas a cabo en la década de 1980.

Un broch es un tipo de torre construída con piedra seca, sin mortero, de forma troncocónica y muros dobles, durante la Edad del Hierro escocesa (entre el 300 a.C. y el 500 d.C.). Pueden sorprender estas fechas tardías para un período prehistórico que en Europa se considera generalmente finalizado con la conquista romana. Pero en lugares periféricos como Escocia, todavía se extendería algunos siglos más.

El de Mousa se remonta al año 100 a.C. (300 a.C. según la web oficial de patrimonio escocés), levantado sobre un pequeño promontorio en la costa occidental de la isla del mismo nombre en las Shetland. Su ubicación en un lugar tan remoto explicaría, para los arqueólogos, su buen estado de conservación.

Es el más alto de todos los brochs escoceses, con 13 metros de altura. Aunque por el contrario es de los más pequeños en diámetro y espacio interior. Sobre su función los historiadores no se ponen de acuerdo. Algunos opinan que tenía un carácter defensivo, pero otros alegan que, al igual que los otros brochs, no tiene aberturas en altura, lo cual lo hace poco apto para ese fin.

Exterior del broch / foto Otter en Wikimedia Commons

El único acceso al interior es una pequeña puerta en la base, y ya dentro se conserva completa la escalera de acceso a la parte superior. Se cree que en origen pudo contar con una segunda planta con suelo de madera y funcionar como vivienda, ya que hay restos de un hogar y una cisterna de agua en la base.

El broch fue testigo de las invasiones vikingas, que pudieron llegar a ocuparlo de manera semipermanente. Un indicio de esto sería que la altura de la puerta se duplicó en algún momento, arrancando los dinteles antiguos, para permitir el paso de los nórdicos, más altos que sus originales ocupantes. Durante la restauración moderna se volvió a rebajar la entrada a su primitivo nivel.

Una característica que intriga a los estudiosos es la presencia en la planta baja de tres compartimentos entre los muros, a los que se accede por aberturas adinteldas situadas a medio metro del suelo. Por encima de los dinteles hay otras aberturas que permiten el paso de la luz y el aire al interior de las cámaras. Dentro, cada estancia posee varias repisas excavadas en el muro, posiblemente para almacenar productos u otros objetos. La utilidad de estas cámaras, como de la existente en la parte superior del edificio, tampoco ha podido ser determinada.

Base interior del broch / foto Otter en Wikimedia Commons

Lo que si se sabe es que el uso del broch no se interrumpió a lo largo de los siglos, porque aparece mencionado en dos sagas vikingas. La primera, la saga de Egil Skallagrímson escrita a principios del siglo XIII, cuenta la historia de un noble noruego que lo utilizó como refugio tras naufragar en su viaje a Islandia. La segunda, la saga Orkneyinga escrita hacia 1200, relata un ataque y asedio al broch por parte del conde Harald Maddadsson, jarl de las Orcadas, en 1153, para liberar a su madre raptada y retenida en su interior.

El interés por el edificio en tiempos más modernos parte de los dibujos realizados por el anticuario George Low en 1774, en un momento en que el historicismo medieval comenzaba a ponerse de moda. Ello provocó que a lo largo de los años siguientes numerosos intelectuales y escritores lo visitaran, como fue el caso de Walter Scott, que en 1814 lo describía como una fortaleza picta, probablemente la más completa del mundo.

Detalle de las paredes y cámaras interiores / foto Nicholas Mutton

Las primeras obras de reparación y reconstrucción llegarían en 1861, encontrándose en su interior abundantes huesos de animales, piezas de cerámica e incluso un barco noruego tallado en madera de abeto, de casi un metro de longitud. La mayoría de estos objetos se guardan en el Museo Nacional de Escocia en Edimburgo.

En 1981 Noel Fojut publicó un controvertido artículo en el que bajo el título ¿Es Mousa un broch? ponía en tela de juicio su adscripción a dicha tipología, basándose en las, según él, anomalías que el edificio presenta con respecto a otros brochs.

Fuentes: Historic Environment Scotland / The Herald / Is Mousa a broch? (Noel Fojut) / Prehistoric Britain from the Air: A Study of Space, Time and Society (Timothy Darvill) / Wikipedia.

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