Arqueología

Encuentran una flor preservada en el interior del mango de un hacha de la Edad del Bronce

Encuentran una flor preservada en el interior del mango de un hacha de la Edad del Bronce 16 Febrero, 2017

Licenciado en Historia del Arte, ex-bibliotecario, en la blogosfera desde 2005 con La Brújula Verde. Escribo sobre historia, arte, cultura, viajes, geografía...Trabajando en tylium.es, contenidos y publicidad para blogs.

Foto DigVentures.com
Foto DigVentures.com

Una flor de cardo perfectamente conservada se halló incrustada en el interior de un mango de hacha de unos 3.000 años de antigüedad.

En julio del año pasado los aqueólogos que trabajaban en un recién descubierto yacimiento en la Bahía de Morecambe, al noroeste de Inglaterra, fueron alertados del hallazgo, por un aficionado con un detector de metales, de una serie de artefactos a unos 11 kilómetros de distancia.

Lo que no se esperaban, según el arqueólogo que dirigió las excavaciones, Brendon Wilkins, es que el nuevo hallazgo iba a depararles una importante sorpresa. De hecho, el equipo de DigVentures, que realizó ambas excavaciones gracias a financiación mediante crowdfunding lo ha calificado de espectacular. Y no es para menos.

Entre los artefactos recuperados hay armas como puntas de lanza y hachas, joyas como brazaletes y anillos, un cincel y otros ornamentos que parecen pertenecer a arneses de caballos, la mayoría en muy buenas condiciones de conservación, y cuya antigüedad se estima en unos 3.000 años, correspondiendo al período de la Edad del Bronce británica.

Cuando analizaron los objetos en el laboratorio les llamó la atención el mango hueco de una de las hachas. Había algo en su interior. Resultó ser una flor de cardo prensada, un descubrimiento único y asombroso.

Otros objetos procedentes del yacimiento / foto Dalya Alberge

Inmediatamente pensaron que si la flor había sido colocada ahí de manera deliberada, posiblemente encontrarían algo similar en el resto de artefactos del hallazgo. Procedieron a examinarlos cuidadosamente y, efectivamente, encontraron que muchos tenían algo dentro, pero en esta ocasión se trataba de avellanas.

El conjunto, que no apareció ligado a un enterramiento, debió ser una especie de ofrenda, similar a las halladas en otros yacimientos de las islas Británicas, que las comunidades agrícolas enterraban normalmente en lugares inundados, como ríos y ciénagas. Pero en este caso la presencia de la flor se revela como única, ya que nunca se había encontrado una entre este tipo de ofrendas.

La flor encontrada en el interior del hacha / foto Dalya Alberge

Ahora la pregunta que se hacen los investigadores es si habrá sorpresas ocultas en otros objetos arqueológicos de la Edad del Bronce distribuidos en museos y colecciones privadas, como alimentos, telas o piezas de madera que hayan podido sobrevivir igual que la flor y las avellanas.

Fuentes: The Guardian / DigVentures

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