Tomiris, la reina de los masagetas que derrotó y mató a Ciro el Grande

Publicado hace 4 meses -


Si la Historia, debido a causas muy largas de tratar, está protagonizada predominantemente por personajes masculinos, más aún la historia militar, pues la guerra ha sido cosa de dicho sexo de forma casi exclusiva.

Ahora bien, no faltan en las crónicas referencias a mujeres guerreras o que se pusieron a la cabeza de sus ejércitos en situaciones extremas. Una de las más destacadas, y sin embargo menos conocidas, fue la reina de los masagetas, Tomiris, que derrotó y mató al mismísimo Ciro II el Grande.

El masageta era un pueblo de vida nómada que habitaba en la Antigüedad en la estepa de Asia Central, una región comprendida entre el noreste del Mar Caspio y el de Aral, coincidiendo con partes de los actuales territorios de Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajastán. Aunque guardaban cierto parentesco con los getas, según se deduce de lo poco que conocemos de su lengua pertenecían al grupo iranio y lindaban con los escitas, una confederación de tribus con quienes algunos los relacionan también.

Como suele pasar con los pueblos del siglo VI a.C, es Heródoto en sus Nueve libros de la Historia la principal fuente de información (Libro I, CCV-CCXVI) y quien señala las similitudes de los masagetas con los mencionados escitas en su dominio de la técnica ecuestre, de la lucha con arco y hacha de guerra, y del uso de metales preciosos (oro, bronce) en corazas al no disponer de hierro.

Asia en el siglo IV a.C. Se ve el territorio masageta en el centro/Imagen: CC BY 3.0 en Wikimedia Commons
Asia en el siglo IV a.C. Se ve el territorio masageta en el centro / Imagen: Talessman en Wikimedia Commons

El historiador griego también reseña costumbres de su vida cotidiana, como que adoraban al sol, hacían sacrificios religiosos de caballos, practicaban la ganadería y no la agricultura, tenían gran afición a beber leche fermentada y no contraían matrimonio, emparejándose sin más, si bien las mujeres solían vivir juntas; a las féminas les tenían una consideración lo suficientemente importante como para permitir que ocuparan el trono.

Esta condición del mundo femenino masageta, poco habitual en los tiempos antiguos, contribuyó sin duda a originar la leyenda de Tomiris acerca de su victoria sobre Ciro II, el rey aqueménida de Persia que forjó un imperio en el Próximo Oriente -el mayor de su época, que se mantuvo hasta su conquista por Alejandro- y que finalmente falleció a manos de los masagetas.

En ese contexto surge el relato legendario recogido por Heródoto, según el cual Ciro se enamoró de ella y le ofreció matrimonio pero su oferta fue rechazada, lo que llevó al ofendido rey a dirigir hacia ese territorio su maquinaria bélica en una campaña de conquista.

Relieve representando a Ciro en Pasargada/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons
Relieve representando a Ciro en Pasargada / Imagen: Siamax en Wikimedia Commons

Las tropas persas avanzaron contundemente y los otros les salieron al paso al mando de Espargapises, hijo de la reina y general en jefe, quien presentó batalla y libró un combate que, si bien no resultó decisivo, en la práctica suponía que habían conseguido detener la invasión por el momento. Las espadas seguían en alto pero, cuenta el autor griego, todo obedecía a una trampa: sabiendo que sus enemigos no estaban acostumbrados a beber vino, los persas abandonaron su tiendas y equipos dejando una abundante cantidad de esa bebida.

Y los soldados masagetas picaron, emborrachándose para festejar que habían logrado detener al poderoso Ciro. Éste aprovechó la oportunidad para hacer una incursión en la que los tomó por sorpresa, acabando con un tercio de los efectivos y capturando un gran número de prisioneros, entre ellos a Espargapises. Su madre, indignada por el ardid, envió un correo a las filas enemigas recriminando el engaño, exigiendo la liberación de su vástago y acusando a Ciro de ser un hombre insaciable de sangre, advirtiéndole con una de esas frases literarias que hacen historia: Te juro por el sol, supremo señor de los masagetas, que por sediento que te halles de sangre yo te saciaré de ella.

Lamentablemente para ella su hijo, abrumado por la verguenza ante semejante desastre, optó por suicidarse. Sumida ya en el odio, Tomiris se puso personalmente al frente de sus guerreros y se lanzó contra los persas, aplastándolos; el ataque fue tan fulminante y brutal que el mismo Ciro murió luchando y su cadáver fue decapitado, llevándose la cabeza ante la resentida reina.

La reina Tomiris con la cabeza de Ciro II/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons
La reina Tomiris con la cabeza de Ciro II / Imagen: Dominio público en Wikimedia Commons

Entonces ésta mandó llenar de sangre humana un odre y sumergió en ella la cabeza del caído monarca mientras le espetaba a aquel despojo una recordada declaración: Perdiste a mi hijo cogiéndole con engaño a pesar de que yo vivía y de que soy tu vencedora. Pero yo te saciaré de sangre cumpliendo mi palabra. Así lo cuenta Heródoto, aunque también cronistas como Estrabón, Polieno, Casiodoro o Jordanes, entre otros muchos, explican que Ciro el Grande murió intentando conquistar a los masagetas, probablemente entre los años 559 y 530 a.C. Jenofonte, en cambio, dice que no murió en el frente sino en la cama; lo cierto es que no se tiene seguridad sobre cómo fue su final.

Tomiris, que hoy en día ha dado nombre a un planetoide, pasó a enriquecer la cultura popular de los pueblos de Asia central, comparándose su figura y su dimensión histórica con la de otras grandes mujeres guerreras de la zona, como Zenobia (que trató de defender Palmira de la invasión romana), Hipsicratea (la concubina de Mitrídates VI, a quien sucedió al frente del Ponto contra la Roma republicana), Artemisia (la reina de Halicarnaso que dirigió su propia escuadra contra los griegos en Salamina) o incluso Pentesilea (la reina de las míticas amazonas).

Fuentes: Los nueve libros de la Historia (Heródoto) / El gran rey de Persia: formas de representación de la alteridad persa en el imaginario griego (Manel García Sánchez) / Breve historia de los persas (Jorge Pisa Sánchez) / Wikipedia.

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