El Ojo de Buey de Peña Mea (Asturias)

Publicado hace 2 años -


Ojo Buey Peña Mea Asturias

Aunque toda Asturias es un destino ideal para los amantes de la naturaleza, quienes se encuentran especialmente a gusto en la montaña disponen de rincones para elegir en el Principado, ya que se trata de una región con una orografía especialmente acusada, recorrida por varias sierras, cordales y cordilleras. Una de ellas, la Cantábrica, hace de frontera natural con la Meseta. Pero hay más, algunas paralelas a la costa, otras en la parte central.

Es en esta última donde se alza la mole de Peña Mea que, sin ser de las montañas asturianas más altas (el techo son los 2.648 metros de Torre Cerredo, que se halla en los Picos de Europa, en el extremo oriental), pues sólo tiene 1.557 metros, sí está entre las más emblemáticas y populares. Ello se debe, quizá, a su proximidad al centro regional (ese triángulo que forman sus tres ciudades más grandes: Oviedo, Gijón y Avilés), a caballo entre los concejos de Laviana y Aller.

Esa cercanía y su altitud moderada la hacen especialmente apetecible para los montañeros, sean veteranos, aficionados o modestos senderistas, que suelen iniciar la ascensión bien desde el pueblo de Tolivia, bien desde el de Pelúgano. Durante el recorrido, catalogado de dificultad fácil-media, se puede admirar la belleza del Valle del Nalón, con ese típico tapiz de intenso color verde que recubre el Principado, salpicado aquí y allá de casas aisladas, afloramientos rocosos y parcelas delimitadas por setos.

Por el sinuoso sendero se va avanzando con mayores o menores problemas, según el estado de forma de cada uno, ya que el desnivel a salvar es del 22% a lo largo de unos 11 kilómetros. La duración aproximada de la ruta es de unas 4 horas y media (ida y vuelta), pero merece la pena tratar de llegar al final, no sólo por la experiencia física en sí, sino para poder contemplar uno de esos caprichos que se da la Naturaleza de vez en cuando para nuestro solaz y que se encuentra al final del tramo más duro, la Canal de las Cuevas.

Se trata del llamado Ojo de Buey, una enorme y espectacular abertura circular en la cresta de piedra, un orificio de extraña perfección que parece haber sido practicado con un taladro descomunal por un gigante, pero que en realidad se debe a la acción erosiva kárstica sobre la roca caliza. Nada menos que 20 metros de diámetro tiene ese fascinante fenómeno, también conocido como el Arcón, que aumenta su interés con una gruta abierta a la izquierda.

Desde el Ojo de Buey apenas quedan 257 metros hasta la cumbre pero muchos de los que realizan el itinerario tienen su contemplación como verdadero objetivo y consideran que han cumplido con creces. Es una lástima no coronar la cima pero lo cierto es que el icónico ventanón pétreo posee una magia especial que, en vivo, se acrecienta aún más, así que no se les puede reprochar nada.

Foto: Mar en asturias.es

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