Vigésimo primer aniversario de Linux

Vigésimo primer aniversario Linux

En el año 1991, un estudiante finlandés de Informática llamado Linus Benedict Torvalds, de 21 años, decidió crear su propio sistema operativo a partir de otro primitivo denominado UNIX que utilizaba la Universidad de Helsinki. En aquel momento, como él mismo admitió, sólo era un hobbie, compartiendo su proyecto en algunos foros para que todo el que quisiera aportara algo.

En septiembre consiguió terminar la primera versión, a la que llamó, jugando con su propio nombre, Linux 0.01, aunque al principio había pensado en Freax (combinación de las palabras freak y UNIX). Desde entonces han pasado 11 años y lo que empezó como entretenimiento se ha convertido en un sistema profesional. Como la versión 0.01 no era ejecutable hubo que esperar a octubre para una presentación oficial: Linux 0.02. Después vendrían más.

Antes dije sistema profesional, que no comercial, porque la idea del estudiante consistía en que Linux fuera de acceso libre, un software que no se supeditara a un hardware determinado ni requiriera desembolso cada vez que hay una actualización; de hecho, la licencia prohibe su distribución comercial, respetando así el concepto original que ya poseía el propio UNIX desde 1983; al fin y al cabo su iniciador, Richard Stallman, abogaba por la creación y difusión de un sistema operativo libre en un proyecto bautizado como GNU.

Así pues, el código fuente de Linux está disponible públicamente para que cualquiera pueda descargarlo, usarlo, distribuirlo -los mismos usuarios se encargan de ello- e incluso modificarlo, pues su objetivo es recopilar, difundir y promover el uso del software libre. Linux sirve tanto para PC como para Mac y se instala fácilmente descargando la imagen ISO de una distribución como Debian, SuSE, Ubuntu o Yellow Dog -la mayoría de ellas son gratuitas- y se puede luego grabarlo en un CD o DVD.

Y por si alguien se pregunta qué pinta ahí ese pingüino, aclarar que es la mascota oficial de Linux. Se llama Tux y fue diseñado por el programador norteamericano Larry Ewing a sugerencia de Linus Torvaldas, al que de niño le había picado una de estas aves.