Israel estudia ampliar su territorio con islas artificiales

Israel estudia ampliar territorio islas artificiales

La construcción de islas artificiales se está revelando como un buen sistema para, ganándole terreno al mar, ampliar el territorio. En unos casos se trata de salvar un país amenazado por la subida del nivel mar, como contábamos aquí a propósito de la creación de Hulhumalé, en las Maldivas. En otros, la finalidad es puramente turística, caso de Dubai. Sin embargo hay una tercera razón: la cada vez mayor densidad de población la que mueve a iniciar proyectos similares.

Es lo que ocurre con naciones pequeñas a las que el crecimiento de dicha población va agotando el sitio. Una de ellas es Israel, un joven estado que desde su independencia en 1948 ha visto afluir a sus fronteras a oleadas de emigrantes deseosos de vivir en la tierra ancestral y que hace ya tiempo que está empezando a tener problemas de espacio.

Los datos hablan por sí solos: 379 habitantes por kilómetro cuadrado que lo colocan en el top ten de los más densamente poblados del mundo, teniendo en cuenta que ese ránking sólo incluye países con más de 7 millones de personas. Israel tiene 8 millones que viven en una franja de 500 x 135 kilómetros. No es de extrañar que de ahí deriven conflictos, cuando se establecen colonias en territorios anexos.

Ahora el avance en las técnicas de construcción permite buscar la solución en la costa, por eso el Ministerio de Ciencia y Tecnología del ejecutivo de Netanyahu ha aprobado recientemente la creación de una comisión que, en el plazo de un año, debe estudiar y opinar sobre la viabilidad del proyecto de construir islas artificiales en su litoral. Dichas islas albergarán grandes infraestructuras: fábricas, centrales energéticas, plantas desalinizadoras, aeropuertos y bases militares. ¿Quizá también ciudades en un futuro?

No se trata de un proyecto nuevo, pues ya había sonado varias veces durante los últimos años. Pero la situación se hace cada vez más perentoria. La población se ve obligada a habitar en grandes edificios de apartamentos y los cementerios han tenido que recurrir a inhumar en varios niveles, de ahí que esta vez parece que la cosa vaya más en serio. Se calcula un presupuesto de un billón de dólares y un período de construcción de 5 a 10 años.

Y eso que no todos los israelíes están de acuerdo. Algunas organizaciones ecologistas han presentado objeciones por lo daños que este tipo de obras causan en los fondos marinos costeros, alterando su ecosistema y aumentando la erosión, si se llevan a cabo en litorales abiertos como el israelí, frente a las que se hacen en bahías cerradas, menos agresivas, el ejemplo propuesto fue Japón. Pero es algo que no hay en la zona de Tel Aviv, donde estaría prevista la primera isla, así que habrá que esperar la decisión de la comisión.

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