Centenario de Alan Turing, padre del ordenador

Centenario Alan Turing padre ordenador

Hoy en día los ordenadores forman parte de nuestra realidad cotidiana pero hubo una época, bastante cercana por cierto, en que nadie les veía utilidad para una persona normal y corriente; si acaso para empresas o instituciones como la NASA. De pequeño mi padre me llevaba alguna vez a la oficina y allí tenía ocasión de contemplar la gigantesca computadora -entonces se llamaban así- de fichas perforadas que ocupaba toda una sala.

Si siguiéramos retrocediendo en el tiempo habría que llegar a 1936, año en el que un matématico y filósofo inglés, un visionario llamado Alan Turing, inventó la Máquina Universal que llevaba su apellido y que actualmente se considera el primer antepasado del ordenador, ya que servía para calcular matemáticamente cualquier operación representable mediante un algoritmo. Posteriormente perfeccionada por Von Neumann, este primigenio antepasado cibernético fue completando su particular universo con más trabajos sobre inteligencia artificial desarrollados por Turing.

Sus conocimientos en este tipo de aparatos le llevaron a ser reclamado por los servicios de información británicos durante la Segunda Guerra mundial para que intentara descifrar los mensajes encriptados que los alemanes usaban para coordinar las acciones de sus submarinos y salir impunes. Para ello utilizaban una máquina conocida como Enigma, cuyo secreto fue desentrañado por Turing; hay quien dice que gracias ello se acortó un par de años el conflicto.

El pasado 23 de junio se cumplió el centenario del nacimiento de Alan Turing, que ha sido homenajeado por el Museo de la Ciencia de Londres con una exposición. Una forma de desagravio por la infamia que se cometió contra él en 1952, cuando se vio obligado a declarar su homosexualidad públicamente durante la investigación por el intento de robo en su casa que protagonizó su amante: acusado de perversión, como medio siglo antes ocurriera con Óscar Wilde, eligió la castración química como alternativa a la cárcel, enfermando gravemente. Acabó suicidándose con cianuro dos años después. El veneno estaba en una manzana, originando la leyenda de que ése es el origen del logo de Apple.

Foto: Jon Calas en Wikimedia